El comisionado Presidencial para el Desarrollo Rural Integral, Adrián Zapata, definió el programa “Las dos puertas”, que trata sobre la combinación de estrategias para alcanzar el desarrollo en el área rural, el cual considera desarrollo humano para habitantes de esa área.
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El mecanismo para concretar el desarrollo rural, desde la perspectiva gubernamental, consiste en la implementación de la estrategia “Las dos puertas”, que es la combinación que permitiría la atracción de inversiones privadas al área rural, pero también la intervención del Estado a través del programa insignia del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) denominado Agricultura Familiar.
Sin embargo, no se busca perpetuar las condiciones de subsistencia de la economía campesina, sino convertirla en excedentaria. Aunque para montar el programa hay que reconstruir al MAGA orgánica y conceptualmente, aseguró.
El programa Agricultura Familiar, es el principal elemento de Política Nacional de Desarrollo Rural Integral (PNDRI), el cual implementa el gobierno con algunas modificaciones, pues esa política existe desde 2009.
Según Zapata, el desarrollo rural es uno de los ejes programáticos del actual gobierno y parte de uno de los tres pactos que se impulsan, que es Hambre Cero. En Guatemala, “aunque los índices de pobreza son generalizados, son sustancialmente agravados en los territorios rurales”, señaló el funcionario.
DESARROLLO RURAL
En ese sentido, la pobreza se combate con desarrollo y, si la pobreza es rural, se debe combatir con desarrollo rural integral, acotó.
De esa cuenta, los tres componentes del pacto Hambre Cero, son: lucha contra desnutrición crónica; lucha contra la pobreza; y la lucha por el desarrollo rural integral.
A este respecto, de acuerdo con Zapata, “si solo se queda este planteamiento en la práctica, en el enfrentamiento de las causas inmediatas, este esfuerzo gubernamental no pasará de ser asistencialista”. Por esa razón, el Comisionado destacó que es necesario abordar razones culturales y estructurales.
Según Zapata, en términos de política pública, el Desarrollo Rural Integral se aborda en cuatro áreas: infraestructura; políticas sociales; lo económico productivo; y competitividad.
“El desarrollo rural, al final del día, es el desarrollo humano de la gente que vive en los territorios rurales”, es decir, la salida de las condiciones de pobreza de ese segmento de población.
INVERSIÓN E INTERVENCIÓN
En el mediano y largo plazos, según Zapata, no habría la cantidad de inversión necesaria para crear empleos en la magnitud que el área rural requiere, por lo que “no podemos sobredimensionar las posibilidades que tiene la inversión privada de producir empleo en la masividad que se requiere”.
Asimismo, tampoco se puede sobredimensionar el emprendimiento en Mipymes rurales, pues el 92 por ciento fracasa.
Por tanto, además de las dos anteriores, está la economía campesina. En ese sentido, se deben aprovechar todas las posibilidades que existen para incorporarlas a las políticas públicas.
La economía campesina es de base familiar, donde los miembros contribuyen. Las actividades son diversas, pero la columna vertebral es agrícola.
“No es posible ignorar el tema agrario en este país: sabemos que es un tema tabú”, concluyó.