Lanzamiento de su satélite no persigue objetivos militares


Irán dijo hoy que el lanzamiento de su primer satélite no tení­a un «objetivo militar», pero Israel urgió a un Occidente a «reforzar las sanciones» contra su enemigo jurado.


A Israel le preocupa la posibilidad de que Teherán use esa tecnologí­a para su programa balí­stico. El lanzamiento del satélite es «una conquista cientí­fica y técnica y no tiene un objetivo militar», declaró el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Hassan Ghashghavi.

Irán anunció ayer haber puesto en órbita el lunes por la noche su satélite Omid («Esperanza») de fabricación propia con ayuda de su cohete Safir-2.

«Hoy, la ciencia está bajo monopolio (de los occidentales). Con un esfuerzo sostenido hay que intentar sacar a la ciencia del monopolio de los opresores», declaró el presidente iraní­ Mahmud Ahmadinejad, durante un seminario cientí­fico en Teherán.

«El lanzamiento del satélite de telecomunicaciones aumentó el poder de Irán», añadió, citado por la televisión estatal.

La reacción de Israel no se ha hecho esperar. El ministro de Defensa Ehud Barak llamó a la comunidad internacional a «reforzar las sanciones» porque aumenta su «potencial militar y en el ámbito de la inteligencia».

El lanzamiento del satélite añade una preocupación a las potencias occidentales, que ya sospechan que Irán intenta fabricar la bomba atómica escudándose en su programa nuclear civil.

De hecho hoy, Alemania y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, China y Rusia) retomarán en Fráncfort (oeste) sus negociaciones sobre el polémico programa nuclear iraní­, en la primera reunión de este tipo desde la investidura del presidente estadounidense Barack Obama.

En el pasado estas grandes potencias ofrecieron, en vano, cooperación a Irán a cambio de que abandonara sus actividades de enriquecimiento de uranio, proceso usado para fabricar armas atómicas.

Pero la República Islámica prosigue con estas actividades violando varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que, entre otras cosas, le prohí­ben desarrollar su programa balí­stico.

Teherán repite incansablemente que su programa nuclear tiene carácter civil.

Washington teme que el adelanto técnico que supone el lanzamiento del satélite permita a Irán desarrollar sus misiles balí­sticos de largo alcance.

Irán posee misiles Shahab-3, con un alcance declarado de casi 2 mil km, capaces teóricamente de atacar a Israel y el sudeste de Europa.

Estados Unidos usará «todos los elementos de (su) capacidad nacional» para hacer frente a los desafí­os que plantea Irán, reaccionó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

Las actividades nucleares y balí­sticas de Irán, las amenazas iraní­es a Israel y el apoyo de Teherán a grupos terroristas constituyen «motivos de inquietud aguda» para el gobierno de Barack Obama.

Gran Bretaña, Francia y Alemania también dicen estar preocupados.

De confirmarse el lanzamiento serí­a la prueba de que la República Islámica tiene misiles capaces de atacar a Israel y el sureste de Europa, estimó un responsable militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que pidió el anonimato.

Y además convertirí­a a Irán en el segundo paí­s de la región, después de Israel, con capacidad para lanzar satélites.