Miguel íngel López y Ermelinda Díaz perdieron la vida el viernes 29 de febrero en el trágico accidente ocurrido en la ruta hacia El Salvador; dejando a diez hijos en la orfandad. La Procuraduría General de la Nación (PGN) ha constatado las deplorables condiciones económicas y psicológicas de las víctimas colaterales.
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La PGN tuvo ayer un acercamiento con cinco familias que perdieron al padre en el accidente; siete niños en total quedaron sin la figura paterna, las madres de éstos menores será quien asuma la responsabilidad absoluta.
Elida Salguero, representante legal de la PGN, refirió que según el estado psicológico de los familiares de las víctimas es bastante delicado y que la situación económica es muy precaria: «son familias que habían sobrevivido con lo que el padre les brindaba ya que los padres trabajaban en otros municipios y ganaban lo indispensable para vivir», explicó la abogada.
El caso, quizá más delicado, es el de los niños López Díaz, seis de los cuales serán puestos a disposición de un Juez de la Niñez y la adolescencia de la región de Jutiapa ya que se quedaron en la absoluta orfandad.
Los menores en favor de quien la PGN pedirá la potestad tienen 17, 16, 12, 10, 6 y 4 años; aquellos que han cumplido la mayoría de edad tienen 18, 19, 20 y 25 años.
La Procuraduría representará legalmente a los niños que fueron afectados en dicho accidente una vez se deduzcan responsabilidades penales contra alguien. Hasta ayer el MP no había establecido contra quien o quienes iniciar una persecución penal por dicho caso.