Mientras se sigue esperando el resultado de las elecciones regionales en Escocia, donde los independentistas lograron fuertes avances, los laboristas de Tony Blair cuentan sus pérdidas en Inglaterra y Gales, que no han sido empero tan desastrosas como anticipaban algunos.
Sin embargo, según los primeros resultados, las elecciones locales en Inglaterra confirmaron el avance de los conservadores, que obtuvieron, según estimaciones de la BBC, cerca de 41% del voto nacional.
Según esos cálculos, la votación arrojó 27% para los laboristas y 26% para los liberal demócratas, la tercera fuerza política del Reino Unido.
Pero ni en Escocia, ni en Inglaterra ni tampoco en Gales, donde los tories de David Cameron registraron importantes avances, las pérdidas de los laboristas son el descalabro que muchos vaticinaban. Según la BBC, los laboristas obtuvieron 1% más que en las elecciones locales del año pasado.
El recuento de votos en Escocia -donde están en juego los 129 escaños del Parlamento de Edimburgo- arroja resultados muy reñidos, que sugieren que el paisaje político escocés está cambiando drásticamente.
«Hay vientos de cambio que soplan en la política de Escocia. Eso es evidente de los resultados que hemos visto hasta ahora», dijo Alex Salmond, líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP), que según los primeros resultados arrebató varios escaños a los laboristas y a los liberal demócratas.
Las elecciones en Escocia han estado sin embargo marcadas por la confusión debido a problemas con un nuevo sistema electrónico de recuento de votos, y a un alto número de papeletas nulas.
El líder independentista, que ha prometido que si su partido gana y logra formar Gobierno, convocará a un referéndum sobre la independencia escocesa, ganó un escaño en la localidad de Gordon, que arrebató al partido liberal demócrata.
Salmon vaticinó que el gobernante Partido Laborista puede registrar las mayores pérdidas en Escocia desde 1955.
Mientras tanto, en las elecciones municipales en Inglaterra, los primeros resultados señalan una baja importante del número de consejeros obtenidos para los laboristas.
A espera de los resultados oficiales, que se conocerán este viernes por la tarde, las primeras estimaciones han dejado claro al menos una cosa: el desafío que espera al heredero de Blair, el ministro de Finanzas, Gordon Brown, que debe asumir las riendas en pocas semanas.
A Brown le espera la difícil tarea de recuperar algo del brillo perdido por los laboristas en estos diez años en el poder, principalmente debido a la decisión de Blair de unirse a Estados Unidos en la invasión de Irak.
Mientras tanto, a espera también de los resultados electorales, la prensa británica baraja lo que espera a Blair cuando se retire del poder.
Mientras unos diarios especulan sobre los millones de libras que ganará el primer ministro, dando conferencias en el extranjero, otros lo ven como embajador itinerante para Africa y Medio Oriente, y otros lo vislumbran como presidente del Consejo Europeo.