El director de la Liga de Higiene Mental, Marco Antonio Garavito, opinó que el ambiente de violencia donde se desenvuelve la sociedad, expresa cómo la crisis política mundial ha impactado y logró deshumanizar las relaciones entre los guatemaltecos.
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Se percibe pérdida de valores en quien ejerce la violencia en las calles o en casa, porque no hay castigo (moral o jurídico) y todo queda impune, por ejemplo cuando un padre o una madre retuercen el brazo de un hijo o para quien mata en las calles, comentó.
«El sistema de justicia y de investigación policíaca es deficitario y eso favorece al delincuente», remarcó Garavito. Analiza que quien agrede puede pensar «salgo libre si robo o mato» y el ejemplo va para mayores o menores de edad.
Sin embargo él cree que no se puede hacer distinción de la violencia política que la ciudadanía vivió en la década de los 80, cuando la razón del enfrentamiento armado interno buscaba construir una sociedad más justa. «La violencia delincuencial actual se mide con distintos parámetros, hoy el delincuente no quiere construir sino destruir, era distinto subir a una camioneta en los 80, cuando no se tenía el temor actual».
Aquí en el país hay violencia instrumental para conseguir cosas que no se pueden conseguir por la vía sana, no es que tengamos una sociedad enferma mental, la violencia que ejercen los delincuentes es para conseguir cosas materiales, insistió.
Termina una semana cargada de violencia y acción de la Policía Nacional Civil (PNC) que allanó viviendas, decomisó drogas, armas de fuego, falsificación de tarjetas de crédito, extorsión, robos, ingreso por la fuerza en viviendas, entre otros. Sin embargo «eso no es suficiente, pues perturba la paz y la seguridad de la población en general, demandamos seriedad judicial», fueron algunos angustiosos llamados de vecinos que no ocultan su inquietud y temor en las zonas rojas por el elevado número de delitos que ocurren a diario.