La vida sigue igual…


Iniciamos el esperado FIN DE Aí‘O, la llegada de las fiestas religiosas, las posadas, ví­a crucis, Navidad y Año Nuevo han mantenido nuestras esperanzas para que el año venidero sea de mejores oportunidades de salud, trabajo y relaciones interpersonales.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

En materia social, le pedimos a Dios, Alá, Krishna, Yahvé, El Mesí­as, El Señor, Mahoma, Buda o como quiera llamársele en diferentes idiomas y culturas; que nos proporcione paz social, cese de la violencia y criminalidad, le pedimos que nos permita el ejercicio del derecho a la vida y por supuesto, a vivir en paz con seguridad. Tal vez sea mucho pedir, pero es lo que pedimos como humanos.

La fuerza para seguir viviendo con las nuevas alternativas de vida que se nos presentan cada dí­a con el aparecimiento de nuevas tecnologí­as y creación de falsas necesidades para ingresar al sector del consumismo, la proporciona Don Dinero, y de allí­ nuestro afán por la procura de los bienes materiales que satisfagan por necesidad, vanidad, moda o lujo para satisfacción personal.

No podemos volver hacia atrás; la vida no tiene retroceso… por ello es que debemos adecuarnos y/o adaptarnos a los retos diarios que se nos presentan, y debemos solventarlos de la mejor manera posible, con lo que tengamos a mano: la formación educativa recibida durante la niñez – juventud; actualización de conocimientos y talento natural que Dios nos haya proporcionado.

Pero volver atrás? ya no se puede, ni siquiera podemos darnos el lujo de decir que los tiempos anteriores fueron mejores, porque tal vez lo fueron para nosotros, no para quienes viven ahora su juventud y desarrollo; algunas veces observamos la veloz degradación de nuestras costumbres, tradiciones y formas de vida, sin que haya poder humano para frenar la copia de extranjerismos y usos sociales ajenos a nuestra sociedad.

En materia de justicia, ¿qué podemos esperar de la nueva administración de justicia? ¿Verdad, decencia, probidad, justicia, legalidad?

El fallo pronunciado ayer a favor de un diputado involucrado en el robo/estafa/malversación de 82.8 millones de quetzales causa náusea en la sociedad. Es el primer gran revés de la «nueva justicia» hacia el pueblo de Guatemala; lo cual viene a corroborar que EL TIEMPO PASA, LAS COSAS PASAN, PERO LA JUSTICIA SIGUE IGUAL: al servicio de los pí­caros y ladrones de toda clase social, estrato económico y polí­tico.

Llegó diciembre, y con él la esperanza de que el otro año cambie la situación para mejorar en Guatemala, somos un pueblo que merecemos lo que tenemos, porque no sabemos, ni nos interesa velar por nuestros derechos; como dirí­a el bolito de la 18 calle: «Lo mismito del año pasado»