La vida es un don, es una gracia que proviene de un Ser superior, es un don divino y como don debemos de respetarla, salvaguardarla y bajo ningún concepto atentar o disponer de ella. Ningún Estado, ningún gobierno, ni la misma persona que disfruta de ella tienen la potestad, el derecho de atentar contra la misma.
jfrlguate@yahoo.com
La humanidad, el hombre en particular no es capaz de crear la vida, lo que comprueba que quien la otorga, quien la permite y la produce es alguien arriba de nosotros, por consiguiente superior a nosotros.
Â
La historia de la humanidad desde sus inicios se encuentra plagada de hechos y acontecimientos colectivos o individuales que han atentado y producido pérdida de vidas pero ninguno, hasta el momento actual, ha sido capaz de resucitar o restituir la vida a un ser humano. Es por ello que la resurrección sólo se concibe como la expresión y la manifestación de la voluntad de Dios.
Â
Toda familia, todo miembro de la humanidad se ve lastimado, se ve impactado, desconcertado y en algunos casos shoqueado y anonadado ante la pérdida de una vida. ¿Quién tiene el derecho de suprimir la existencia? Hasta en casos extremos de enfermedad se debe de agotar todos los recursos para salvar la vida.
Â
La historia de nuestro país se encuentra llena de hechos, de enfrentamiento y de destrucción de miles de vidas. La conclusión a la que tarde o temprano llegamos es que no ha sido, mediante la destrucción de la vida, que vamos a evolucionar o resolver los problemas y necesidades del país, de la sociedad o de la familia.
Â
Los conflictos que se produzcan o existan en la sociedad no pueden resolverse de forma violenta. El asesinato o los atentados deben ser repudiados y castigados, no importa de dónde provengan.
Â
Hablar de una cultura de paz, de una cultura de vida y de respeto al ser humano debe ser una constante en la familia, en el hogar debemos de enseñar, debemos de predicar que el respeto al ser humano, a su derecho de vivir, de crecer, de multiplicarse es superior a cualquier otro derecho, a cualquier otro hecho.
Â
La Constitución Política de la República de Guatemala se inicia con los conceptos de protección a la persona, a la familia como fin supremo del bien común. Establece que es deber del Estado garantizar a los habitantes de la República la vida. Es ese derecho una obligación que se inicia desde la concepción y que no tiene término más que el que Dios establece para cada ser humano.
Â
En lo individual debemos de agradecer cada minuto, cada hora, cada día que Dios nos otorga para hacer con nuestra vida lo que estimemos conveniente. Es nuestra obligación y responsabilidad pedirle a Dios la sabiduría, la fortaleza para que en nuestro actuar y proceder, cada momento y cada día realicemos hechos que hagan que valga la pena el intercambiar, el invertir un día de nuestra vida por algo que sea positivo, que sea provechoso, que sea conveniente para que así, al concluir y transcurrir ese momento, ese tiempo de nuestra vida, podamos decir y pensar que lo hemos intercambiado por algo positivo para quienes nos rodean, para quienes amamos y respetamos.
Â
Sólo Dios, como Ser superior en todo el universo, es el único que puede determinar el principio y el fin de la vida humana.