La corrupción, los intereses politiqueros, y las facturas pendientes se han convertido en botín de todas las instituciones del Estado, a decir verdad no existe una de la que nos podamos enorgullecer, pero causa enorme tristeza y frustración que la Institución que tiene más de 300 años de existencia, sostenida con los impuestos de la población se encuentre en la situación en que se halla, versiones sobre el fondo del problema existen varias, ninguna concuerda con la que han transmitido los medios de comunicación.
licgla@yahoo.es
En la Usac se encuentran inscritos más de 20 mil estudiantes regulares, cursos libres y postgrados, más catedráticos, autoridades y personal administrativo, la población es bastante elevada, de estos 20 mil inscritos tienen cerrada la universidad un promedio de 100, no me atrevo a mencionar ninguna teoría sobre el verdadero problema, porque pecaría, ya que existen demasiadas contradicciones en la información que se recibe, y no es fácil decir con propiedad cual de ellas es la verdadera, que existe algo muy grande y desagradable de fondo, eso es innegable, y que se sabrá también lo es, pero lo decepcionante es que se no se lleve a cabo un diálogo entre las partes para dilucidar el problema, ¿Tan complicado y viciado será? Eso es lo que se percibe en el ambiente.
Pero lo más importante es que a pesar de las vicisitudes, tanto catedráticos como alumnos en su mayoría hemos encontrado la posibilidad de cumplir con nuestro cometido, muchos directores de institutos nos han abierto sus puertas así como otros lugares públicos. Este artículo no va encaminado a discutir el fondo del problema, porque como lo mencione anteriormente desconozco el mismo, y me molesta lo que está sucediendo por la falta de tolerancia, lo que pretendo es que se sepa que la Usac, se encuentra compuesta por una gran cantidad de elementos, que tienen sus funciones, a mi criterio el elemento más importante son los alumnos, ya que a ellos nos debemos, pues llegar a la Usac es cada vez más difícil, mantenerse también, y aunque con el tiempo ha cambiado y no tiene la relevancia en la solución de los problemas nacionales como lo tenía hace algunos años, aún conserva esa mística académica que la encumbró en sus años de mayor gloria, naturalmente si el país está tambaleándose, las instituciones no funcionan, gran parte de la población muere de hambre, nos encontramos prácticamente acorralados esperando ver una luz en el camino, es importante que se sepa que existen dentro de la tricentenaria personas con valores, que tienen objetivos claros.
A los tres o cuatro días que principió el problema un grupo de jóvenes de la jornada vespertina principió a hacer cadenas de información, y nos solicitaron a los catedráticos que les enviáramos alguna forma de poder seguir desarrollando nuestros cursos, Junta Directiva de Derecho a su vez hizo lo mismo y en el bufete popular se llevaron a cabo las primeras reuniones, mientras tanto los coordinadores iniciaron una tarea compleja, tocando puertas para encontrar espacios donde seguir desarrollando en lo posible las actividades académicas, otras facultades y escuelas hicieron lo propio, no es la forma más apropiada, ni pedagógica, ni científicamente, pero lo estamos haciendo, eso es lo importante. Siempre he pensado que cada situación en la vida negativa es un reto para el ser humano, como sancarlistas nos encontramos con un enorme reto, soy totalmente apolítica dentro de la universidad porque para mí lo más importante es la academia, y siempre lo ha sido, y quiero enfatizar que es un sacrificio mayúsculo tanto para catedráticos como para alumnos (principalmente los alumnos) llegar a diversos lugares a recibir clases, en condiciones de respeto por el espacio prestado, preocupación por la falta de espacio, y todas las situaciones que hemos vivido, pero estamos cumpliendo con el principal objetivo que nos hemos trazado desde el momento que decidimos impartir cátedra, los catedráticos y quienes luchan diariamente contra corriente por un futuro mejor al poder estudiar en la universidad, todos ellos buscan el crecimiento académico, estamos tratando de cumplir, aunque no como debiéramos. La ciudad universitaria es como un país, sus autoridades pueden tomar decisiones para algunos acertadas y para otros desacertadas, al no estar de acuerdo una parte de la sociedad puede y tiene el derecho de pronunciarse, pero hay dos puntos a respetar 1) La tolerancia y el consenso, y 2) Los ciudadanos no deben dejar de producir, porque no existe pobreza más grande que la de una mente que abandona cualquier lucha porque cree que el enemigo a vencer es muy grande, no existe fuera de nosotros más que un enemigo: Nosotros mismos, y ese lo debemos vencer diariamente, en honor a quienes se esfuerzan por una Guatemala mejor.