Es difícil entender en qué consiste la psicoterapia, aún más para las personas que nunca han acudido a este tipo de proceso. Tengo mucho tiempo de trabajar como médica psiquiatra dedicándome a este tipo de tratamiento, pero hay cosas en la vida que son más fácilmente entendibles cuando se viven de manera personal que cuando se explican de manera teórica.
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Trataré de hacer una reseña que nos ayude a comprender lo que la psicoterapia y el tratamiento psiquiátrico significan; psicoterapia proviene del griego psique, alma, y terapia, cura; una traducción textual es la cura o cuidado del alma. Por medio de la misma el individuo trata de alcanzar un mejor conocimiento de quién es, cuál desea ser su rol en la vida, visualiza sus problemas y encuentra diferentes alternativas ante los mismos. La terapia por sí misma es capaz de modificar pensamientos, emociones, actitudes. Y también se ha demostrado que ejerce una función modificadora de la neurotransmisión (es decir, cambia las concentraciones de las microsustancias que actúan como mensajeras de una neurona a otra).
La mayor parte de desórdenes mentales y/o emocionales tienen como recomendación el empleo del proceso psicoterapéutico y algunas veces el uso de fármacos.
Una de las mayores dificultades existentes en la valorización del trabajo que realizamos las personas dedicadas a la salud mental es la falta de aceptación de estas enfermedades por parte de las personas que las padecen y por su ambiente exterior tanto el próximo como el distante.
Además se busca una ayuda inmediata con resultados esperados también de la misma manera, si no el caso es considerado como un fracaso o un fraude.
Un tratamiento psicoterapéutico que se considere efectivo ha de tener un período de tiempo como mínimo de seis meses a un año. Existiendo enfermedades que requieren un seguimiento y tratamiento de por vida.
Las personas que nos dedicamos a este tipo de atención médica también corremos riesgos serios de poder sufrir enfermedades relacionadas con problemas en nuestra salud mental. Por lo que nuestro trabajo es considerado de alto riesgo.
Hemos de recibir un entrenamiento por años, estudiar desde los diagnósticos, sus tratamientos, comprender el contexto social de cada persona y adentrarnos a conocimientos de la religión, la filosofía, muchas veces también a las supersticiones, en general hemos de contar con cultura amplia que nos ayude a visualizar a nuestro cliente dentro de su contexto personal, profesional, familiar y social.
También invertimos recursos económicos en nuestra propia terapia, en procesos de supervisión psicosocial y acceso a bibliografía reciente.
Cuando a una persona le es diagnosticada una enfermedad física no existen cuestionamientos de si es o no necesario que continúe un tratamiento médico. Solamente continúan con el mismo.
Cuando se refiere a enfermedades del área de la salud mental existe ignorancia y negación de que la enfermedad emocional puede conducir a secuelas en la salud física de la persona, en sus relaciones interpersonales, en las posibilidades de llevar una vida satisfactoria, productiva y funcional.
Dios, nuestro sistema de creencias cualquiera que sea, nuestro sistema de apoyos personales, sociales, el cuidado de cada instancia de nuestra salud nos ayuda a fortalecernos y claro que sí; son elementos que la psicoterapia toma en cuenta.
Las personas que acuden con mayor frecuencia a este tipo de tratamientos, son de alguna manera las más sanas. Y la psicoterapia les ayudará a mejorar su calidad de vida, convertirse en personas más productivas, con mejores relaciones de vida personal y menor incidencia de enfermedades físicas. Por lo anterior este tipo de tratamiento es una inversión, los psicoterapeutas podríamos formular la posibilidad de ganancia de regalías próximas.
No podemos continuar con pensamientos tan primitivos que no nos ayuden a abordar de manera temprana las enfermedades del área de la salud mental. Ya que mientras más pronto se atiendan menos efectos permanentes habrá en la vida de las personas.
Es verdad que hay que pagar honorarios, pero esto no es una estafa, se paga por la atención del profesional de salud mental hacia sus clientes. También necesitamos un cambio de actitud en tanto al pagar por servicios médicos profesionales. Ya que siempre el pago de honorarios y de medicamentos es percibido para algunas personas como algo oneroso.
Sin embargo pueden ir a pagar muchos quetzales para escuchar a un cantante, a un conferencista que viene del extranjero, en una comilona en algún restaurante caro, en viajes, en ropa, joyas, lociones, en deportes ostentosos. Inclusive en pagar en lectura del futuro, en visitas a curanderos (que por cierto no cobran, pero se mandan con sus hierbitas y no tienen ningún grado de preparación académica; no ostentan con mayores responsabilidades ya que cada cliente tiene la responsabilidad de sí mismo al acudir a este tipo de consulta; y aún más resulta ser que muchas de estas curas naturales no son tan inocuas como se pretende).
Personas que tienen recursos económicos buscan como minimizar los honorarios de los profesionales en la medicina y sobre todo a lo que en salud mental se refiere.
Los tratamientos en psiquiatría no pretenden ser mágicos, sino son el resultado de la relación médico/cliente y esto se va conformando paso a paso. El proceso de enfermedad tampoco es rápido, lo usual es que lleve etapas y en el transcurso de tratamiento hemos de abordarlas.