La utopía de la independencia


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La historia oficial y la oficialización de los “historiadores” son dos formas de las que se han valido las clases dominantes para escribir la historia desde su punto de vista, para decirnos quiénes fueron “nuestros” héroes, “nuestros” episodios que nunca deberíamos olvidar, “nuestros” maestros cuyas lecciones siempre tendríamos que recordar, etc.

Félix Loarca Guzmán


La juventud que se forma en los centros educativos ha tenido la tremenda frustración de no poder reconocerse en su propia historia.  Los textos escolares muestran la deformación en el sentido de entregar una visión abstracta del pasado.  Un ejemplo  es la llamada independencia del dominio español.
En la víspera del 191 aniversario de la supuesta independencia, los actos y celebraciones se limitan a exaltar los episodios tradicionales y a exhibir rítmicamente el simbolismo de una patria abstracta, cuya rutina marcial o cívica, adormece las conciencias y las raíces mismas de un proceso que oculta que lo que hubo fue una utopía de independencia. Por utopía debemos entender la idea o proyecto hermoso y halagüeño, pero irrealizable.

En la actualidad existen muchas investigaciones serias como la del doctor Vinicio González, uno de los sociólogos guatemaltecos de mayor reputación. 

Señala por ejemplo que, personajes de clara orientación peninsular como José Cecilio del Valle (Auditor de Guerra del gobierno español, quien redactó el Acta de Independencia y ni siquiera la firmó), o Mariano Larrave (Regidor del Ayuntamiento), quien firmó el Acta y posteriormente reprimió a los patriotas que rechazaban la anexión a México, aparecen confundidos en el reconocimiento de las generaciones posteriores y en los textos de la historia con hombres de la talla de Pedro Molina, Francisco Barrundia y otros héroes humildes e inclusive mártires como Santiago Celis.

La historia falsificada pretende ignorar que los criollos o españoles nacidos en América, mantenían una fuerte pugna con los españoles peninsulares que controlaban el poder y que los discriminaban. No es una casualidad que los criollos hayan alentado la independencia, que al final no fue más que un simple cambio en el ejercicio de la autoridad. Los criollos clericales tomaron el poder desplazando a los peninsulares. Su interés era lograr una mayor apropiación de la tierra y de la mano de obra indígena.
Así fue como se sentaron las bases de la oligarquía criolla más reaccionaria de Centroamérica que desde entonces mantiene secuestrada a nuestra Patria y que cada vez se consolida más con el apoyo del capital transnacional. El actual gobierno de Guatemala es una viva expresión de esa oligarquía. De manera pues, que la independencia fue y sigue siendo una utopía.