La unión hace la fuerza


La unidad es fundamental dentro de una pareja, una familia y también dentro de un grupo social y polí­tico. De niño mi libro de lectura era una joya cuyo contenido eran fábulas, que no sólo desarrollaba nuestra habilidad de lectura sino nos inculcaba conceptos y principios.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Al abordar este tema, viene a mi mente la historia de un padre responsable, firme y amoroso con su prole, quien al considerar que su vida está al final llama a sus nueve hijos y les dice: «He decidido heredar todo lo que he construido y producido a uno de ustedes, aquí­ hay un lí­o de nueve varas de bambú, el que las rompa en un solo intento es mi heredero». Ansiosos, los hijos hacen el intento y ninguno lo consigue. Ante el hecho, el padre toma el lí­o, lo desanuda y rompe una a una las varas. Los hijos le dicen: «Así­ cualquiera de nosotros las podrí­a haber roto» y el padre les responde: «Precisamente, separadas -igual que ustedes- son fáciles de romper, unidas les fue a todos imposible y por ello es que todo lo que he luchado por construir toda mi vida se los entrego a los nueve juntos, si se mantienen unidos nadie podrá destruirlos».

La sociedad es un tejido, es una organización que nos permite agruparnos y buscar dentro de su seno las soluciones para lograr el bien común. Dentro del sistema democrático, el rol, el crisol del pensar y del actuar polí­tico debe encausarse a través de los partidos; así­ como los temas gremiales y productivos se deben discutir en las cámaras y asociaciones empresariales. Tristemente en nuestro paí­s a los ciudadanos se les ha condicionado para que sientan aversión a la partición en la discusión y búsqueda de las decisiones polí­ticas, que nos lleven como sociedad a un mejor estado, pregonando que la polí­tica es mala, que los polí­ticos son poco leales, poco sinceros y que participar en la polí­tica es un hecho deleznable.

Con ese criterio maquiavélico, de que no se participe en polí­tica, se busca que los grupos ocultos, que esas dos o tres familias que ambicionan el poder pero que no dan la cara, eviten que la democracia funcione, que no discutamos y busquemos el consenso, que no participemos activamente como ciudadanos en un partido polí­tico. Guatemala no superará sus problemas sino logramos la intermediación polí­tica y social.

Buscando sus intereses y beneficios gremiales, existen cámaras y asociaciones empresariales de comercio, industria, finanzas, agricultura-; también asociaciones de azucareros, licoreros, aceiteros, caficultores, cañicultores, avicultores, etc. Para coordinar intereses intersectoriales, muchas veces contrapuestos entre comercio e industria o azucareros y cañicultores crearon CACIF. Por su ambición de poder no se limitaron a eso y paulatinamente pasaron a pretender sustituir o suplantar en parte a los partidos polí­ticos en los temas nacionales. CACIF dejó de estar integrado por empresarios y se conformó por profesionales a sueldo, pasó a ser un parapeto, adicionalmente se integraron grupos élites que ya no son representativos del pequeño y mediano empresario, son entes semiocultos que invierten millones de millones para pretender gobernar en su beneficio particular y ser el poder detrás del trono de los gobiernos.

Los partidos polí­ticos deben buscar las coincidencias que los unen: el combate a la delincuencia, la superación del analfabetismo, el mejoramiento de la salud y la reducción de la pobreza; en sí­ntesis, el desarrollo social, el bien común, asumiendo su rol permanente de intermediación y no sólo el de vehí­culo electoral.