La última frontera


De vuelta en Petén, el dí­a 18 de enero lo primero que hice fue tratar de expresar con la mayor claridad posible y por el medio divulgativo que me ha dado cabida en sus páginas, La Hora, lo que corre y se dice en el departamento.

Carlos Asturias

En El Naranjo Frontera ya se cancelaron los traslados de indocumentados, narcotraficantes y corruptos en general, ví­a acuática por el rí­o San Pedro, ahora se hace libremente y a la luz del dí­a por la brecha que une El Ceibo con Tenosique: justo es recordar que esta brecha ha sido la constante lucha por asfaltar de parte del gobernador.

En El Naranjo ondea la llamada bandera de la Felicidad; que merece un capí­tulo aparte y de la cual el historiador, Lic. í“scar Bení­tez Porta está tratando de dar a conocer a través de la Municipalidad de Guatemala. Los propietarios del hotel y comedor en esa localidad, son una señora de Las Casas y un beliceño, es decir en la frontera con México, a más de 200 Km de la frontera beliceña.

En conversación estos señores aducen la formación del municipio de El Naranjo, sin marcha atrás ahora que principian las divergencias tan marcadas por el perí­odo electoral en proceso; indicaron que el señor gobernador ya tiene conocimiento y aunque lo pongo en tela de duda, cumplo con hacerlo ver para que no hayan esa clase de fraccionamientos y desprecio a la soberaní­a nacional.

Se reconfirmó el constante transitar se vehí­culos que entran vací­os entre El Naranjo y la Laguna del Tigre, y a su retorno vienen lleno de personajes que obviamente no son guatemaltecos y más parecen indocumentados.

El mensaje fue claro y contundente en El Naranjo no se acepta ningún profesional nacional, los únicos que están son los médicos cubanos que cuentan con la autorización de los vecinos, mientras en la cabecera departamental está estudiando el hijo de los antes mencionados, en una universidad privada y para obtener el grado de abogado y notario.

En el área no hay Ejército alguno cuidando la soberaní­a, solo una radio patrulla de la policí­a y un número de policí­as que no llegan al número de dedos de las dos manos, para velar por esa cacareada soberaní­a pero que mejor hacen como si padecieran de ceguera permanente.

Guatemaltecos la última frontera se encuentra lista para desaparecer, ante la mediocridad y miedo de los guatemaltecos, y aunque nada malo existe en que una comunidad con los requerimientos legales quiera formar un municipio, se haga legal y nacionalmente con guatemaltecos.

Hago la denuncia para que se investigue la acusación expuesta y se tomen cartas en el asunto, antes de que sea tarde.