La UE recibe a Obama con una presidencia debilitada


La Unión Europea celebra el domingo en Praga una cumbre con Estados Unidos bajo los auspicios de una presidencia checa muy debilitada: el paí­s tiene un gobierno dimisionario, su gestión de la UE está desacreditada y Praga criticó la polí­tica económica de Barack Obama.


La llegada del nuevo presidente estadounidense y de los dirigentes de todos los paí­ses de la Unión Europea, tras la cumbre de la OTAN, hubiera podido ser para el gobierno de Mirek Topolanek la apoteosis de su presidencia de turno del bloque de los 27 paí­ses, que termina a fines de junio.

«Sin embargo, se encuentra en una postura embarazosa y con fricciones potenciales» con la administración estadounidense, resume Antonio Missiroli, analista en el centro de reflexión Europe Policy Center.

El presidente estadounidense, Barack Obama, llegará el sábado por la noche a un paí­s en plena tormenta polí­tica.

Tendrá como interlocutor, por una parte, a un primer ministro virtual, el liberal Mirek Topolanek, que presentó su dimisión la semana pasada tras una moción de censura a iniciativa de los diputados de la oposición socialdemócrata.

Por otra parte, se encontrará con un jefe de Estado, el muy euroescéptico Vaclav Klaus, contrario a la Unión Europea, a la que compara con la Unión Soviética.

Y esta situación se produce en un momento en el que Europa busca mayor peso frente a Estados Unidos en la gestión de la crisis económica mundial.

«Europa necesita un liderazgo fuerte en estos tiempos de crisis. Sin embargo, un gobierno que asume la presidencia de la UE y que está privado de la confianza de los demás no puede asumir este liderazgo», lamentó recientemente el lí­der de los conservadores en el Parlamento Europeo, Joseph Daul.

La confusión polí­tica en Praga dio el golpe definitivo a una presidencia checa de la UE con problemas de autoridad desde el inicio y cuyo balance es juzgado cada vez más severamente por sus socios.

«Es una presidencia caótica que no sabe muy bien qué quiere», zanja un embajador de un paí­s de la UE, bajo condición de anonimato.

Los grandes paí­ses europeos, como Gran Bretaña, Alemania y Francia, ya empezaron a tomar la iniciativa, dejando a la República Checa en segundo plano. En este sentido, acaban de rechazar una cumbre de jefes de Estado sobre el desempleo propuesta por los checos y la Comisión Europea.

El gobierno checo está, efectivamente, en desacuerdo con sus socios europeos sobre la cuestión central del momento: la gestión de la crisis. «En este momento el paí­s que preside la UE es el único en desacuerdo con el resto sobre los cambios económicos necesarios», subraya un diplomático de alto rango.

Topolanek, un ultraliberal convencido, ve con malos ojos el regreso del intervencionismo estatal en la economí­a ilustrada por los planes de reactivación económica, salvamento de los bancos y regulación de los mercados.

Lo dijo con vehemencia la semana pasada al valorar, ante el Parlamento Europeo, que los cientos de miles de millones gastados por Barack Obama conducirí­an a Estados Unidos al «infierno».

Durante la cumbre del domingo con Barack Obama, la República Checa tampoco parece la más apropiada para defender la postura de la UE en un tema considerado como una de las prioridades europeas: la necesidad de un mayor compromiso por parte de Washington en la lucha contra el cambio climático.

Klaus considera que el calentamiento global es «un problema inexistente».