El día de ayer el presidente Otto Pérez entregó al Congreso de la República el paquete de iniciativas de ley o modificaciones a unas ya existentes en el tema de transparencia, como parte integral de la reforma fiscal aprobada en el mes de febrero.
pmarroquin@lahora.com.gt
Creo que vale la pena hacer un análisis profundo de las mismas, no con el afán de quitar los dientes que hayan podido ser contemplados, sino con la intención de reforzar aquellos aspectos que no hayan sido estructurados de una manera que permita el escarmiento a las conductas ilícitas e inmorales.
Veo con buenos ojos el hecho de que el Ministro de Finanzas haya dicho que el Ejecutivo ha contemplado dentro del Enriquecimiento Ilícito a aquellos contratistas que se apropian indebidamente del dinero del Estado y creemos que es de reconocer la importancia de esa disposición, a pesar que muchos sectores se hicieron de la vista gorda en ese aspecto para no lastimar algunos intereses, aunque si no lo incluyeron finalmente, habrá que dar batalla para que eso sea realmente ley.
En el tema de los fideicomisos, creo que le hizo falta al Ejecutivo y en especial a su Ministro de Finanzas, ser enfáticos que si en este momento no se eliminarían del todo, los mismos sí serían suprimidos en determinado momento como se planteó ayer por la oposición en el Congreso, para darle certeza a la población que esa degenerada figura no se seguirá utilizando en unos años plazo dado que excusas siempre existirán.
Pero más allá del debate que debe existir de manera obligada en torno a estas leyes, está el compromiso que políticos y sociedad deben mostrar con las mismas. De momento, el Ejecutivo y su Presidente han cumplido su palabra y ahora debe hacerse el mejor esfuerzo para lograr la aprobación de las iniciativas con el apoyo de sus aliados (que los tienen), para darle garantía a los guatemaltecos que sus impuestos tendrán un marco jurídico claro al cual atenerse; el Presidente y la Vicepresidenta tienen una cita con la historia que los juzgará.
Será interesante ver el papel que jugará Manuel Baldizón y su bancada, puesto que él en campaña siempre ofreció su compromiso a las leyes en pro de la transparencia y si su bancada se opuso a la reforma, ahora con más razón deberían ser los primeros en asegurar un régimen legal adecuado para la actualización tributaria. Entretener la nigua con una interpelación, no es lo mismo que enfrentar el debate y de no hacerlo, será un tema que deberán explicar unos años más adelante cuando empiece la campaña de 2015.
Pero la transparencia no solo depende de los políticos; depende de qué tanto nuestra sociedad desee que esto sea la oportunidad para ejercer la ciudadanía de una forma diferente en la que juguemos un papel más activo, más comprometido y decidido para incidir en un cambio. A muchos sectores les tocará pagar más con la reforma, pero así como ello implica contribuir más al desarrollo del país, ahora toca exigir que ese dinero se utilice en bien del país y su gente.
Grupos sociales, sindicalistas, Prensa y demás población en general, ahora es el momento de hacer presión. A partir de ahora nos toca participar exigiendo un cambio, porque primero es la batalla de la aprobación, pero luego viene quizá una tarea más compleja y es la correcta aplicación de las leyes que estructuren ese marco legal. Es necesario apoyar a quienes estén comprometidos con la transparencia, con el país y señalar a quienes no lo estén.
Esa es la única forma en que podemos empezar a generar el cambio que tantas veces nos preguntamos cómo lograr. La impunidad y la anarquía en la que vivimos de una u otra manera nos beneficia a todos (desde pasarse un semáforo en rojo, la justicia por propia mano, hasta el funcionario y contratista corrupto que se hacen millonarios) y por tanto, esta es una oportunidad para exigir un cambio en el modelo de gestión pública, pero sobre todo en nuestra actitud y doble moralidad que a veces nos invade.
Debemos pagar más, por ende hay que exigir más y procurar así un verdadero cambio en el país. Esta es nuestra oportunidad y no habrá excusa que valga.