La tercera edad (I)


No es lo mismo que nos hablen, que nos cuenten sobre la tercera edad que estar viviendo dicha etapa. Guatemala es un paí­s donde la mayorí­a de su población actual se encuentra comprendida en la niñez, la adolescencia, la juventud y los adultos, sólo un porcentaje muy reducido se encuentra en la tercera edad.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Nuestro subdesarrollo, nuestra educación inadecuada ha hecho que muchos adultos mayores no hayan previsto tener los recursos, hacer los ahorros que les permitan vivir de forma adecuada, de forma respetable en su tercera edad.

 

La medicina ha avanzado en tantos sentidos que el promedio de vida en todo el mundo, incluyendo nuestro paí­s, ha cambiado. Eso por supuesto tiene implicaciones sociales y económicas.

 

Antes, llegar a los 60 años era muy poco probable; después, llegar a los 65 años era poco frecuente; ahora, el rebasar los 70 años ya no es sorprendente. En todos los paí­ses desarrollados se está produciendo este hecho, el cual tiene múltiples implicaciones. La alimentación, los medicamentos, incluso las ciencias del comportamiento humano, como psicologí­a, permiten actualmente que quienes nos encontramos en la tercera edad tengamos diferentes probabilidades, capacidades fí­sicas e intelectuales.

 

En muchos paí­ses se está reconociendo que los cambios, que los avances de las ciencias en general permiten, a quienes están en la tercera edad, continuar siendo productivos y por ello, las leyes que obligan al retiro están siendo derogadas para que en cada caso individual, la persona tenga la opción, el derecho de continuar activamente produciendo más allá de la edad en que supuestamente debí­a retirarse obligatoriamente.

 

En sí­ hay una negociación social, quien quiere, quien debe retirarse a la edad lí­mite de adulto mayor no se le prohí­be, pero quien considera que puede continuar activamente contribuyendo a su beneficio económico, al de su familia y por supuesto al de su sociedad, puede hacerlo.

 

Ejemplos particulares de personas de la tercera edad cada dí­a hay más. El presidente Ronald Reagan estaba bien avanzado de edad y era el presidente de la nación más poderosa del mundo; si vemos o buscamos ejemplos en nuestro propio paí­s, tenemos en el Congreso de la República el ejemplo de Efraí­n Rí­os Montt, que quienes lo conocemos sabemos de su capacidad intelectual y fí­sica, la cual le permitió presidir en cuatro años consecutivos el Organismo Legislativo y continuar activo como un diputado puntual, trabajador y eficiente. Otro ejemplo, es el Lic. Arturo Herbruger Asturias, quien fungió como vicepresidente electo por el Congreso de la República durante el gobierno que presidió Ramiro de León Carpio; otro ejemplo lo encontramos en el Lic. Alfonso Bauer Paiz, polí­tico, académico, de reconocido prestigio nacional e internacional, quien incluso todaví­a se desplaza utilizando el transporte público y caminando sin ninguna limitación por nuestro paí­s. Asimismo tenemos en el campo artí­stico a Efraí­n Recinos y muchas otras personas más que en este año fueron reconocidos por premios Nobel, por premios Prí­ncipe de Asturias y demás.

 

En sí­ntesis, la tercera edad ha cambiado y si bien merece todo el respeto y el apoyo del sector privado y del sector público, requiere que cada uno de los que somos parte de la misma evaluemos los pros y contras que contiene ese cambio.

 

Continuará