Desde hace algunos años, la teoría de un impuesto único se ha discutido, no tanto en Guatemala, sino en foros internacionales en donde se analizan acciones económicas para regiones distintas, que buscan principalmente la forma en que los ciudadanos puedan financiar y tener organizaciones estatales eficientes y al mismo tiempo, que dicha obligación no sea un martirio para inversionistas, asalariados o profesionales.
Lamentablemente la discusión se transformó en la última campaña, en un ofrecimiento político electoral, sin que se conocieran mayores detalles sobre la propuesta, y eso puso de manifiesto la ausencia de cultura política que se tiene a veces para sustentar propuestas tan importantes como lo puede ser una política fiscal para el país.
Pero es necesario argumentar, que el flat tax, como se le conoce comúnmente, no se ha implementado en muchos países, principalmente porque se ha considerado que su planteamiento es desigual e injusto, especialmente porque involucra el pago obligatorio para ciertos ciudadanos, de servicios que no son de su uso, como el pago de impuesto por la circulación de los vehículos, a aquellos que no poseen uno, o bien a empresas mercantiles, para los que no cuentan con una. Sin embargo, el impuesto único bien utilizado, ha traído grandes éxitos en los países que lo tienen, aumentando considerablemente sus índices económicos, sin que signifique esto un deterioro de las relaciones Estado-ciudadano. Importante es, mencionar una de las grandes virtudes de esta propuesta, y es que el mecanismo de cobro o pago es extraordinariamente sencillo, lo que permite que el ciudadano no se complique con fórmulas variadas, o el Estado le traslade a otros ciudadanos las obligaciones de cobro. Con ello se ahorra una cantidad importante de gasto público, tanto administrativo como judicial, que en Guatemala alcanza el 2% del presupuesto de ingresos, el cual por obligación le corresponde a la SAT.
Pero alcanzar ese nivel de cobro sencillo y encausar un solo impuesto (que no significa un mismo porcentaje para todos), obliga a analizar el entorno económico-social y educativo de la población, además de tener una clara cultura tributaria, puesto que al ser un impuesto interno, libera los mecanismos de cobro para importaciones, generando con ello inversión, ya que todo lo que ingresa se hace para consumo o exportación transformada, y con ello se aplica la tarifa de dicho impuesto único. Esto no es realizable en países en donde el ingreso per cápita es muy bajo (pobreza), y en donde dos terceras partes del sostenimiento económico se basa en remesas familiares y la economía informal, como sucede en nuestro país. A estos rubros, que no es posible imponer pagos de tributos, porque desalientan su condición, y constituirían un riesgo al dejarlos de percibir, además de que generarían otros problemas como la delincuencia.
Por ello, y a pesar de que se ha comentado como un posible avance la implementación de esta condición, en Guatemala no sería muy conveniente aplicarlo, puesto que pondría en una posición de desigualdad a un ya sector de clase media golpeado, para que pagara al mismo nivel de quienes no están registrados como contribuyentes, a menos que exista una fórmula mágica para ampliar rápidamente la base tributaria y con ello tener niveles igualitarios de contribuyentes. Pero aun así, aspectos como el ataque a la corrupción, cesar o disminuir el contrabando y promover las políticas de gasto público eficiente, deberán ser puestos como prioridad, antes de tan siquiera pensar en tener un flat tax, a menos que la intencionalidad sea detener el avance del desarrollo económico del país.
El Estado tiene la gran labor de gastar con prudencia e inteligencia los recursos que los contribuyentes aportan, lo que involucra que con un impuesto único o bien con múltiples impuestos que tienen un destino específico, el pensamiento debe ser en alcanzar el bien común, equiparando a los sectores lo más posible mediante mecanismos de incentivos económicos y cumplimiento de sus derechos, y promoviendo que cada esfuerzo haga propia su mejora individual, y con ello alcance un progreso a nivel nacional.