El jueves pasado, gran parte de los mercados bursátiles mundiales experimentó la mayor caída en puntos y en valor porcentual desde 2008, debido a que existen temores de parte de los inversionistas de que la economía estadounidense se encamina nuevamente hacia una recesión, cuyo ingrediente adicional fue que varios países de la zona del euro están experimentando presiones del mercado para que la zona en su conjunto asuma la responsabilidad de respaldar a los países denominados como PIIGS, cuya relación Deuda Pública/PIB es elevada y su crecimiento económico pequeño, en lo últimos años.
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Es necesario agregar que, de ratificarse las preocupaciones de un nuevo receso económico en Estados Unidos, se confirmarían las indeseables proyecciones de que ésta sería una recuperación cuya forma gráfica es en “Wâ€; sin embargo, la tensión desatada por esa noticia ha sido –hasta el momento– neutralizada por el dato de ayer, que indica que el desempleo de esa economía descendió levemente el mes pasado. Por lo tanto, parece temprano para hacer conclusiones de esa magnitud. En el aspecto regional, la semana anterior el Fondo Monetario Internacional publicó la declaración de la Décima Conferencia Regional de Centroamérica, Panamá y República Dominicana, cuyo énfasis se hace en que “(…) a medida que la región se recupere, la política fiscal debe tener como objetivo reconstruir los amortiguadores utilizados durante la recesión global, incluso para asegurar la sostenibilidad de la deuda y las finanzas públicas.†Particularmente, lo que esa declaración manifiesta, es que ahora que la economía de los países centroamericanos está encarrilada para que el crecimiento económico retome las cifras previas a la crisis, es necesaria la reducción del déficit fiscal, que sin remedio se amplió durante la recesión. Adicionalmente, lo que destaca un medio de comunicación, es que la región está menos preparada para enfrentar una nueva eventualidad económica. En ese sentido, pareciera que la sentencia es acertada si se observan los datos de deuda para Guatemala, pues ésta pasó de aproximadamente un quinto de la producción nacional en 2008, a un cuarto en 2010. En concordancia con la declaración de la conferencia regional, es prudente para Guatemala iniciar con el ordenamiento de sus cuentas fiscales y, en ese sentido, parece que el proceso se ha iniciado. Ya sea por motivos económicos o políticos, es decir, por la recuperación de los ingresos tributarios, derivado de una mejor actividad económica, o por la negativa del Congreso de aprobar más prestamos, el Banco de Guatemala estima que el déficit, aunque mayor a los valores pre-crisis, será menor que el previsto a inicios de año y menor al de los últimos dos. En conclusión, es por situaciones como la actual, en que la incertidumbre reina en la economía, que se debe tener prudencia con el nivel de déficit fiscal y deuda pública; porque no se sabe con exactitud cuándo será necesario recurrir a ellos nuevamente, y si no se tiene margen para actuar, es decir, un nivel de deuda manejable, sería complicado hacer frente a condiciones económicas adversas que exigen políticas económicas activas.