La sombra del transfuguismo


Tránsfugas. Tan fácil como quitarse una camisa y colocarse otra, se producen los cambios de partidos a lo largo de las legislaturas. En la actual, ya se oyen los ecos de los diputados tránsfugas.

El perí­odo legislativo apenas inició y las divisiones entre las bancadas se empiezan a sentir. Nuevos bloques podrí­an surgir y la historia de los transfuguismos se repetirí­a como una espiral interminable. Coincidentemente, hace cuatro años, cuando menos de una semana habí­a pasado desde la toma de posesión, el FRG empezaba a perder diputados cuando dejó de ser el partido oficial. El destino de la Gana podrí­a ser el mismo.

Karen Cardona
lahora@lahora.com.gt

En el Congreso de la República, es por todos sabido, la Gran Alianza Nacional está partida en dos. El año pasado fue el más difí­cil para la agrupación desde la renuncia de los allegados a Ricardo Castillo, ex vicepresidenciable del Partido Patriota. La crisis llegó a su lí­mite cuando a finales de 2007 el Secretario General del entonces partido oficial anunció que Jorge Méndez Herbruger y Jaime Martí­nez Loaiza serí­an sometidos a un proceso de expulsión por haber apoyado la indemnización de 90 diputados salientes.

En retrospectiva

Al regresar en las páginas del libro de la historia legislativa, especí­ficamente en enero de 2004, la bancada del FRG sumaba 40 diputados. Era el partido que acababa de abandonar el Organismo Ejecutivo pero que presentaba mayores fricciones entre sus diputados. El primero en abandonar las filas de la organización fue Gumercindo Donis, a penas un dí­a después de haber tomado posesión de su curul. Cinco dí­as después, Carlos Tevalán y Enrique Pinto renunciaron del FRG.

Pero otros bloques legislativos también sufrieron rupturas. En febrero de 2004 renunciaron de la Unidad Nacional de la Esperanza, Conchita Mazariegos, Rafael Barrios, Mario Flores y Carlos Guerrero. A los dos primeros la historia los registra como los diputados que apoyaron la indemnización de los congresistas no reelectos el año pasado y que por esa razón fueron expulsados del Partido Patriota.

En el PAN la situación fue similar, pues en el mismo mes renunciaron Ví­ctor Manuel Escobar, Manuel Castillo, hoy prófugo de la justicia y Jorge Barrios. También Marco Augusto Quiroa y Marí­a Reinhardh se separaron de la desaparecida Alianza Nueva Nación. Todos los anteriores se declararon independientes y para la primera quincena de marzo ya sumaban 19 los diputados que no portaban bandera polí­tica.

El golpe más duro que sufrió el FRG fue cuando siete parlamentarios decidieron renunciar. Se trataba de Baudilio Hichos, Leonel Soto, Otto Cabrera, Julio Morales, Hugo López y Mario Estrada. Todos juntos se declararon independientes y desde ese momento se empezó a decir que formarí­an un nuevo partido. Así­ fue, todos ellos conformaron la Unión del Cambio Nacionalista y solo los dos primero lograron reelegirse bajo esa bandera.

Actualidad

Analistas polí­ticos consideran que en el momento menos pensado la Gana se dividirá en dos grupos: los que apoyan a Jorge Méndez y Jaime Martí­nez, más conocidos como los indignos y los que siguen a Alfredo Vila y fueron funcionarios del gobierno de Berger como Eduardo Castillo y Rosa Marí­a de Frade, es decir, los dignos, los que ofrecen reivindicar el Congreso. Incluso, durante la sesión solemne de toma de posesión, fue evidente la división que existe entre ellos, pues los del ala de Castillo llegaron con corbata roja, mientras los del lado de Méndez lucí­an corbatas con colores patrios. Castillo reconoce que hay roces a lo interno de la agrupación, mientras Martí­nez asegura que todo está en calma.

Encuentro por Guatemala, liderado por Nineth Montenegro podrí­a dar la sorpresa, pues la alianza con Winaq, agrupación fundada bajo la sombra de la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, llegó a su fin cuando perdieron la Presidencia de la República, sin embargo, a nivel legislativo, tres de los cuatro diputados creyeron que la unión permanecerí­a. El mismo dí­a de la toma de posesión surgieron diferencias entre Montenegro y Otilia Lux, ésta última de Winaq, supuestamente por la intención de ambas en ostentar la jefatura de bancada. Montenegro aseguró que es lamentable que al inicio de labores se den este tipo de enfrentamientos y declaró que la separación de ambos partidos fue acordada en una de las últimas asambleas. En cambio, Lux dice no tener problema en que Montenegro asuma este cargo, pero advierte que la democracia debe hacerse manifiesta en la bancada y si le corresponde a ella tomar la batuta, así­ será. Por ello Montenegro ha dicho que prefiere que Encuentro por Guatemala trabaje por separado. Con esta situación, Winaq podrí­a ser uno de los primeros bloques en surgir.

A lo interno de la UNE también se oye hablar en voz baja sobre las diferencias entre los diputados, sin embargo, ninguno de ellos se atreve a decir que renunciará de la bancada. De hecho, con la conformación de la nueva junta directiva, la mayorí­a dice estar satisfecha, pero la última palabra se dirá hasta que se repartan las comisiones de trabajo, espacio en el que se sortean las últimas cuotas de poder.

Finalmente debe mencionarse que el diputado Manuel Baldizón de la UNE, desde su salida del PAN ha manifestado su inquietud de formar un nuevo partido polí­tico, basado en principios sociales. Muchos de sus compañeros empiezan a atreverse a decir que el próximo presidente de Guatemala será Baldizón y no titubean en aceptar que si él los llamara, dejarí­an su actual partido.

De esta forma, el escenario legislativo que acaba de instalarse, presenta varias facetas, muchas de ellas están por descubrirse, sobre todo, por la necesidad que tiene la UNE de consensuar todas las iniciativas promovidas por el Ejecutivo, ante la falta de una aplanadora.

A lo interno de la UNE también se oye hablar en voz baja sobre las diferencias entre los diputados, sin embargo, ninguno de ellos se atreve a decir que renunciará de la bancada.
El mismo dí­a de la toma de posesión surgieron diferencias entre Montenegro y Otilia Lux, esta última de Winaq, supuestamente por la intención de ambas en ostentar la jefatura de bancada.