La ruta del cacao en el siglo XXI: de Chiapas al mercado de materias primas


Una modelo participa en la apertura del XV Salón del Cohoclate en Parí­s, donde se presentan finos bombones fabricados con cacao producido por familias mexicanas de Chiapas.

Familias indí­genas y campesinas de Chiapas, que cultivan el cacao como sus ancestros, participan en el XV Salón del Chocolate en Parí­s junto a las grandes marcas internacionales de chocolateros que traen de América Latina parte de una materia prima que cotiza en Londres y en Nueva York.


La fabricación del chocolate es una labor ancestral en México, donde hace 500 años los mayas consumí­an una bebida fabricada con el cacao, a la cual se le atribuí­an beneficios y propiedades mí­sticas.

«Tratamos de preservar un conocimiento ancestral» en la forma de cultivar el denominado «Cacao del Xoconuzco», considerado el primer cacao cultivado del mundo, explicó a la AFP José Caballero, representante de 114 familias productoras de cacao en la zona de Tapachula, en el sureño estado mexicano de Chiapas.

A través de la Red Maya de Organizaciones Orgánicas, unas 1.600 familias campesinas e indí­genas cultivan este cacao «criollo», también llamado «cacao real» pues con sus granos los aztecas pagaban al conquistador español.

«Proponemos una diversificación de cultivos», aseguró Caballero antes de explicar que este cacao es cultivado en terrenos escalonados junto a plantas de aguacate, naranja, limón y mamey, entre otras, «para no agotar la tierra» y mezclar sus aromas.

Caballero critica la polí­tica de cultivo intensivo que lleva adelante el gobierno mexicano que «introdujo la palma africana que fragiliza el ecosistema» y propicia «un monocultivo de unas 160 mil hectáreas de tierras concentradas en pocas manos».

Los ocho integrantes de su familia cultivan sus ocho hectáreas y son una «mano de obra suficiente» frente a una crisis que les ha provocado «problemas financieros».

«Los bancos que nos habí­an ofrecido financiamiento, pero tras la crisis, ya no nos dijeron nada», explicó Caballero, que el Salón del Chocolate estableció contactos con fabricantes Bélgica y Francia.

México pero también Brasil, República Dominicana, Guatemala, Costa Rica, Ecuador, Cuba, Venezuela y Perú, figuran entre los 45 paí­ses del mundo que producen casi tres millones de toneladas anuales de cacao y que lidera Costa de Marfil.

Con más de dos siglos de experiencia en el cultivo de cacao a la sombra en la selva tropical en el sur de Bahia, el brasileño Diego Badaro sigue perpetuando una tradición familiar que el difunto escritor Jorge Amado reflejó en las páginas de su «Terra dos sem-fim» (Tierras del sin fin, 1943), una de las tantas que dedicó al cacao y a los cacaoteros.

«Nuestro primer objetivo es proteger la biodiversidad», aseguró Luisa Olivetto, la esposa de Diego Badaro, que destacó la «prioridad» que el gobierno del presidente de Brasil -quinto productor mundial- Luiz Inacio Lula da Silva ha otorgado a los productores castigados por la crisis.

«No hay quí­micos y no hay monocultivo», afirmó antes de precisar que el cacao producido en unas 1.500 hectáreas lo venden en Brasil y a Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Alemania.

Propietario del «Comptoir du cacao» una pequeña empresa artesanal de fabricación de chocolate en Betz, norte de Francia, Jean Francois Desmartines, compra más del 40% del cacao en América Latina.

«No puedo decir cuál prefiero. El de Santo Domingo es muy bueno, pero también el de Perú, que es un joven productor», explicó Desmartines al referirse a las tres variedades de cacao: criollo, forastero y trinitario, que se cultivan en los diversos paí­ses de la región.

Lejos del siglo XV, cuando los españoles hicieron conocer en Europa aquella semilla con la que mayas y aztecas preparaban una bebiba sagrada, el cacao, tercer mercado mundial después del azúcar y del café, se salvó del derrumbe de precios que sufrieron las materias primas a raí­z de la crisis financiera.

«El problema del cacao es la especulación en bolsa», explicó Desmartines, cuya empresa familiar tiene 15 años. «Nosotros compramos a plazo en Londres» donde el cacao está registrando sus más altos valores desde 1985.

En los últimos dí­as la tonelada para entrega en diciembre se vendí­a en el mercado londinense a 2.150 libras esterlinas y en Nueva York, costaba 3.248 dólares.

El paladar, la piel y hasta la moda, pueden disfrutar los beneficios del chocolate, «materia prima» de un colorido vestido con forma de corazón de la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada exhibido el miércoles en el XV Salón del Chocolate en Parí­s ante un nutrido auditorio.

Los organizadores, que esperan superar a los 150 mil visitantes de la edición anterior, se congratulan de haber conquistado su espacio en cinco paí­ses y se preparan para el Salón del Chocolate en Madrid, mientras trabajan en un «gran proyecto» en Brasil.