La República de China celebró un nuevo aniversario


Ayer, domingo 10 de octubre de 2010, la República de China, asentada en la isla de Taiwán, cumplió 98 años de haber sido fundada en China Continental, la que se encuentra bajo el totalitario sistema comunista desde que triunfaron las hordas de la insurrección bajo al mando de Mao Tse-tung.

Marco Tulio Trejo Paiz

En aquellos dí­as, la isla de Formosa (Taiwán) se encontraba bajo la dominación colonial japonesa como resultado del tratado de Shimonoseki de 1895, por el cual la Corte Ching cedió ese territorio al Japón.

Por razón de que la mencionada isla ha estado o estuvo comprendida históricamente en el territorio de la China continental por espacio de hace más de cuatro siglos, han surgido problemas de soberaní­a entre las dos Chinas.

Cuando Formosa, o sea Taiwán, fue ocupada por las heroicas fuerzas comandadas por el generalí­simo Chiang Kai-shek, que resistí­an a los comunistas maoí­stas, presentaba un panorama poco evolutivo, propio de lo antiquí­simo.

Pero, andando el tiempo, la República de China, libre, soberana e independiente (Taiwán), comenzó a avanzar vertiginosamente en los diversos aspectos del progreso, al punto que en la actualidad su sociedad se enorgullece de estar convertida en una pequeña gran potencia industrial, económica y en todo sentido de la vida moderna.

China comunista ha pretendido reincorporar a su extenso territorio la ahora próspera isla de Taiwán, pero las autoridades superiores, con pleno respaldo de la población, rehúsan pasar al dominio del coloso continental porque quieren seguir viviendo en el ambiente de libertades de la democracia con todos sus atributos.

Es memorable la acción libertaria de los revolucionarios chinos que, en 1911, rompieron las cadenas de la dinastí­a Ching para fundar la República de China con la que siempre soñó Sun Yat-sen hasta lograr su loable propósito.

Y algo más de lo trascendental e histórico de la República de China. En 1943, cuando rugí­a la II Guerra Mundial, el adalid de la RDCh, generalí­simo Chiang Kai-shek, se reunió con el presidente de los Estados Unidos de América, Franklin Delano Roosevelt y el primer ministro de la Gran Bretaña, Wiston Churchill, en El Cairo, Egipto, y pocos dí­as después de concluir dicha cumbre fue hecha una declaración conjunta conocida como Declaración de El Cairo, mediante la que fueron mencionados todos los territorios que Japón usurpaba contra los chinos, entre ellos Formosa (Taiwán), Manchuria y las islas Pescadores (Penghu), y se acordó, en aquel acontecimiento, que fuesen retornados a la República de China.

Indiscutiblemente, la República de China (Taiwán) está dando un ejemplo admirable al resto del mundo en materia de superación integral, por lo que la China comunista no deja de estar celosa, envidiosa y con la intención de recuperar ese territorio isleño habitado por más de veintitrés millones de seres humanos que son renuentes a que su existencia transcurra bajo las herradas botas de los sayones comunistas.

Empero, a pesar de todo, se está produciendo al presente un acercamiento a través de importantes negociaciones entre la China Continental y la República Democrática China.

Ojalá que al fin; ¡que al fin!, pasen a la negra y triste historia las diferencias de tipo territorial que han mantenido en constantes amenazas belicistas y en la incertidumbre al pequeño gigante asiático liderado en el actual perí­odo constitucional, Ma Ying-jeou.

Aprovechamos la ocasión, finalmente, para patentizar con todo respeto y admiración nuestras felicitamos al gobierno y al pueblo de Taiwán, República de China, así­ como a su representante diplomático acreditado aquí­, con motivo de la celebración de un nuevo aniversario de fundación de ese progresista Estado que tantos beneficios brinda a numerosos paí­ses empobrecidos y a algunos que han sido golpeados por los fenómenos de la Naturaleza. También expresamos nuestro deseo por que perdure su vida en paz y vuelva a ocupar un escaño en las Naciones Unidas y en otros organismos internacionales.