La Reforma Policial, tema pendiente para el Congreso y el Ejecutivo II de II


Los aspectos sociológicos del servicio policial, su función de auxilio al ciudadano y el fundamento jurí­dico de la implantación del servicio, son los tres elementos básicos que deben regir la conducta de los agentes; por lo tanto, es menester, considerarlos como partes indispensables dentro del marco de su formación.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Es imprescindible que el agente policial recién graduado que se integra a las diferentes unidades policiales, conozca cuál va a ser el resultado de lo que va a ser su labor diaria, tanto de cara al ciudadano, en cuanto al destinatario del servicio público que se le presta, para ello vamos a tratar de explicar sus misiones fundamentales.

1.- La misión policial que se desglosa en la protección del ejercicio de las libertades públicas, la prevención del delito y el control de la delincuencia. Aun cuando toda la actividad desarrollada sea policial, una parte de la misma va encaminada principalmente a la prevención y, en su caso, represión de las conductas delictivas. Desde que se considera la función preventiva y de auxilio al ciudadano como propia de la policí­a, se empieza a considerar a ésta como un auténtico servicio público en función del servicio prestado al ciudadano y no solo al Estado.

2.- La misión de servicio asistencial, que comprende el auxilio al ciudadano en su más amplio concepto; pues debe estar capacitado para poder informar a la población sobre diversos aspectos de cultura general y sobre todo información geográfica. La atención que se le brinde al ciudadano, deberá ser útil y apropiada, pues de lo contrario formará un estado de opinión negativo sobre la institución creándose progresivamente un mayor distanciamiento entre policí­a y ciudadano.

Para el desarrollo de los aspectos anteriores, es menester que el Gobierno por medio de los organismos Ejecutivo y Judicial, brinden su irrestricto apoyo a las personas que conocen y saben acerca de la carrera policial, dejando a un lado las improvisaciones impulsadas o exigidas por grupúsculos de polí­ticos ávidos de poder; y para el efecto realizar una convocatoria para presentar currí­culo e integrar un cuerpo de asesores con conocimiento de causa.

La población ya está cansada de la indolencia de las autoridades al respecto; la transferencia de millones de quetzales del Ministerio de Gobernación para la ejecución de programas sociales llora sangre; el pueblo necesita que se implementen programas de seguridad que respondan a las necesidades de la población y que se retome el orden en las filas policiales; es necesario volver a imponer disciplina en la función policial (eso no quiere decir tratar al personal de forma soez y brusca como si fueran soldados ignorantes) y aplicar sanciones ejemplares a los agentes que en cumplimiento del servicio cometan actos tipificados como delitos.