El 14 de enero, Otto Pérez delineó su proyecto de gobierno. Como Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG) analizaremos los aspectos sustanciales de dicho discurso, tanto los positivos como los que nos producen inmediata preocupación. Personalmente, me adelanto con una necesaria aclaración en el tema “reconciliaciónâ€, el cual surgió con Esquipulas II, cuando se crearon las Comisiones Nacionales de Reconciliación en Centroamérica para buscar el diálogo y la paz.
En Guatemala, la Comisión, bajo la conducción de la Iglesia Católica, asentó que la búsqueda de la paz no era solamente parar el conflicto armado interno sino resolver las causas del mismo. Al tomar posesión, Otto Pérez afirmó: “hoy después de 15 años de haber firmado la paz estamos conscientes que muchas de las causas que dieron origen al conflicto aún están presentes y … se ha traicionado el espíritu y parte de los objetivos estratégicos de cambio de estos acuerdosâ€. Así, como sociedad civil debemos reunirnos nuevamente para reencauzar los Acuerdos de Paz. En el tema de la reconciliación, ésta nunca se alcanzará en tanto los victimarios deambulen libremente y gocen de cuantiosos beneficios, mientras que las víctimas carecen de información, se chocan con el muro de la impunidad que impide la justicia, no han sido resarcidas y viven la falta de justicia social.
La Iglesia Católica, que acuñó el término “reconciliaciónâ€, siempre ha manifestado que ésta es un proceso que arranca con la verdad –de ahí el esfuerzo por producir mediante el REMHI el “Nunca Másâ€, que llevó al martirio del Obispo Juan Gerardi, y posteriormente el informe “Guatemala: Memoria del Silencio†de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH)– pasa, necesariamente, por la justicia, como la CEH y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) han reiterado, exige el resarcimiento de las víctimas y exige, igualmente, que los responsables se arrepientan públicamente, pidan perdón y sean perdonados por las víctimas.
Dijo Pérez: “Le pido a Dios que nos conceda la sabiduría, de promover con ahínco la reconciliación verdadera… no debemos olvidar el pasado pero sí superarlo… ser capaces de perdonarnos realmente entre todos… es una oportunidad única para tomar la decisión de abandonar la confrontación y unirnos por un proceso de reconciliación nacionalâ€. Palabras bonitas que deben ser seguidas de acciones audaces. Los juicios ya iniciados deben seguir sin trabas y sin intentos de amnistía. El Presidente debe entregar toda la información escondida por el Ejército sobre sus políticas contrainsurgentes y aceptar responsabilidad, ya que, por ejemplo, los familiares de los 45,000 desaparecidos tienen el derecho de saber dónde están sus seres queridos. En Guatemala hubo genocidio y otros crímenes de lesa humanidad y los Convenios firmados por Guatemala sobre la materia obligan a someter a juicio a todos los funcionarios de gobierno y oficiales de las fuerzas de seguridad que hubiesen participado. El Gobierno puede proponerse ignorar los 200,000 muertos del conflicto; pero la comunidad internacional y nosotros no lo toleraremos, menos ahora que Guatemala está en el Consejo de Seguridad de la ONU.