En Guatemala, uno de los mecanismos de medición con mayor sensibilidad para conocer la salud del gobierno, sería conocer la salud de sus habitantes; es decir, que si la provisión de medicinas y tratamientos proveídos en los hospitales nacionales es adecuada, el gobierno estará cumpliendo con sus obligaciones sociales y por lo tanto podrá considerársele como un gobierno sano.
mocajofer@gmail.com
Los gobiernos guatemaltecos gastan millones de quetzales en insulsa propaganda y desinformación de su actuar; supuestamente para honrar lo que publicó y publicitó en campaña electoral, por ejemplo, estamos ante una andanada propagandística respecto de los mecanismos contra la violencia y delincuencia; sabiendo que no es cierto que hayan cambios reales en tal materia.
La doble moral de los funcionarios en el rubro de salud es nociva, lo hemos observado cuando los médicos y sindicatos hospitalarios demuestran públicamente por medios televisivos que no hay abastecimiento de medicinas y los funcionarios de los hospitales aparecen indicando que no es cierto.
En nuestro país está muy pero muy cerca la organización de un movimiento nacional que luche por su derecho a recibir atención hospitalaria, mejorando la calidad de los servicios, tanto en el factor humano como en el técnico científico; para evitar las eternas frases de “no hay medicina”, “no hay camas” “no hay, no hay, no hay”, NADA HAY… y ya que al Presidente de la República le gusta tanto utilizar la palabra “percepción”, pues que la gente que demanda servicios hospitalarios, no tenga sólo la “percepción” de recibir atención médica; ¡que reciban medicinas, servicios y buena atención!
Tal demanda, está contemplada en los primeros tres artículos de la Constitución Política de la República de Guatemala, y de manera específica en los artículos del 93 al 96; en cuanto a los servicios oficiales de sanidad.
Respecto al IGSS, el artículo 100 del mismo cuerpo legal reconoce y garantiza el derecho a la seguridad social para beneficio de los habitantes de la Nación. SIN EMBARGO… en el IGSS NO EXISTE un buen servicio a los usuarios, pues estar afiliado no implica que recibir atención médica oportuna y de calidad.
¿Y LOS FINES DE SEMANA QUÉ? ¿ACASO NO TENEMOS DERECHO A QUE SE NOS ATIENDA? ¿O SÓLO PAGAMOS IMPUESTOS POR ATENCIÓN DE LUNES A VIERNES? Los guatemaltecos no decidimos de qué enfermarnos ni cuando, por lo que es una verdadera IRRESPONSABILIDAD que las salas de EMERGENCIAS y/o URGENCIAS de los hospitales nacionales y del IGSS carezcan de personal suficiente para la atención permanente de los usuarios “no programados” en casos tales como odontología y otras especialidades que “atienden” solo de lunes a viernes. El servicio de atención en CAMIP SIGUE IGUAL DE PÉSIMO, SIN MEDICINAS Y SIN RESPETO A LOS USUARIOS. ALÓ, SEÑOR INTERVENTOR, ¿O NO SE OYE?
LOS SERVIDORES PÚBLICOS NO NOS HACEN UN FAVOR, DEBEN CUMPLIR CON BRINDARNOS ATENCIÓN, PUES POR ELLO TRIBUTAMOS Y PAGAMOS LOS IMPUESTOS Y CON ELLO SE PAGAN SUS SUELDOS Y/O SALARIOS; las autoridades DEBEN velar por el abastecimiento de medicinas, drogas, plasma, insumos y materiales quirúrgicos. Nuevas autoridades en el Ministerio de Salud y algunos hospitales; Oj Alá que no sea para más “nuevos hueveos”, desfalcos, trances y marufias, y el pueblo siga escuchando: “No hay”, “No hay” “No hay”.
Que las autoridades de Salud en Guatemala afirmen que la protección a la salud es universal… es grosero y equivocado; pues… ¿cómo hablar de salud en un país donde la mayor parte de la población vive en la pobreza o miseria?
Instamos a la Contraloría General de Cuentas de la Nación a que ejerza control sobre tales instituciones pues funcionan como un botín político.