Por correo electrónico me llegó una fotografía espectacular en donde se puede apreciar la pequeña parte que sobresale de la superficie del mar y el enorme resto sumergido de un témpano de hielo. Traigo esto a colación, porque recientemente la carta que legara el licenciado Rodrigo Rosenberg produjo el mismo efecto. A muchos guatemaltecos los hizo ver lo que no era un secreto para nadie y también los obligó a preguntar ¿cuántos negocios turbios gubernamentales se manejan y se habrán manejado debajo de agua?, ¿será necesario producir una similar carta diariamente por el resto del año? y ¿cuándo será el día en que podamos apreciar la cacareada transparencia prometida en todos los actos del Gobierno? A lo anterior muchos podrán suponer que estoy fumando alguna sustancia o la manía de ver micos aparejados por todas partes.
Pero no hay tales, porque la población ya pudo leer las cartas dejadas por el también vilmente asesinado señor Khalil Moussa a un señor de la Fedecocagua; nos enteramos de la correspondencia girada por el Secretario Privado de la Presidencia en relación a su nombramiento en el Consejo de Administración de Banrural, de ahí que pregunte ¿cuántas cosas más podremos conocer con el paso del tiempo? No se necesita ser sabio ni mal pensado entonces, para percatarse del tamaño de la mugre que hay debajo de la administración gubernamental, no digamos de las medidas que seguramente va a ir tomando este gobierno en su afán de castigar, reprimir o de tomar represalias a todos los que le hayan puesto las peras a cuatro durante este período de su mandato, por cierto el más álgido que yo haya visto en los últimos cincuenta años.
Aunque les provoque risa a algunos serviles empleados públicos las denuncias de tanto dinero de fondos públicos tomados para acarrear gente en el afán de demostrar un falso apoyo del pueblo al gobierno de Colom, tarde o temprano (su radio será Phillips decía un antiguo eslogan publicitario) se va a saber la verdad, ¿entonces con qué cara van a argumentar lo contrario?, ¿será que su cinismo pueda soportar las tremendas y tan repetitivas mentiras dichas a diario?
Algunos piensan que el país se polarizó después de la bendita carta de Rodrigo. Otros argumentan la desestabilización o un complot de la oposición, a la que indiscutiblemente le cayó como agua de mayo el destape para demostrar la pésima administración actual. No hay tales. Tampoco hay pleitos o lucha de clases. Lo que existe y no precisamente debajo del agua como en el caso del témpano de hielo, son los bandos de siempre: los que exigimos honestidad, transparencia, eficiencia y buenos resultados y los que todo lo anterior lo hacen a un lado para que con malas artes, embustes y trampas se dediquen sólo a satisfacer sus intereses personales. ¿Para qué ir tan lejos?