Ella es una abuela de 63 años conocida como «Mamie» que se quedó en su hogar para criar a cinco varones, esposa del casi seguro candidato republicano a presidente. Y tanto los republicanos como los demócratas la consideran una efectiva arma política.
La nación recién está empezando a conocer a Ann Romney, la esposa de Mitt Romney. Y a medida que se acerca la elección presidencial en noviembre, la campaña del aspirante republicano está utilizando la habilidad natural de la esposa para conectarse con los votantes de una manera en que él no puede.
El equipo del presidente Barack Obama admite discretamente la amenaza que enfrenta en una Romney que es agradable, nada pretenciosa y con sentido del humor.
La gente que la conoce la considera desde hace tiempo como una fuerza política en sí.
«Advertí que en algún momento el resto del mundo se iba a dar cuenta», comentó Tadd Romney, de 42 años, el mayor de los hijos. «Creo que ha llegado ese día».
La campaña del aspirante republicano insiste en que la activa agenda de Ann Romney no ha variado significativamente en los últimos meses.
Pese a preocupaciones por su salud, Ann Romney pasó la mayoría de esos días y noches viviendo en los autobuses, aviones y hoteles que definen las necesidades de una campaña presidencial. Su papel público en la puja presidencial 2012 excede por mucho el de las esposas de los demás candidatos republicanos.
Por ahora no es muy conocida. La Universidad Quinnipiac halló esta semana que el 64% de los votantes registrados no la conocen lo suficiente como para formarse una opinión; el 25% la considera favorablemente y el 9% la rechaza.
Pero su presencia está creciendo. Y los donantes y la prensa nacional la buscan.
Ann Romney encabezó esta semana un acto de recaudación de fondos en Nueva York junto con Donald Trump que generó más de medio millón de dólares para la campaña de su marido. El mismo día grabó una entrevista televisiva. Ella y su marido también grabaron su primera entrevista nacional conjunta para la televisión con Diane Sawyer de ABC.
Como Mitt Romney suele decir a sus partidarios, su esposa le ayudó a convencerlo de que volviera a ofrecerse como candidato. Desde entonces ella ha asumido un papel central para aportar a la campaña. En cierto sentido, es el mismo papel solidario que siempre ha desempeñado en un matrimonio de 43 años.
Pero nunca hasta ahora ese papel había tenido tanta proyección pública.