Nunca en la historia un presidente había recibido tan rotundo apoyo y reconocimiento sobre su legitimidad como el que en menos de 72 horas ha recibido José Manuel Zelaya Rosales.
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Los apoyos institucionales que se han producido en orden jerárquico son: Asamblea General de Naciones Unidas, ONU; Asamblea de la Organización de Estados Americanos, OEA; Grupo de Río, Comunidad Europea, jefes de Estado y de Gobierno del Sistema de Integración Centroamericana, SICA; y el grupo ALBA. Adicionalmente, también lo han hecho el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Parlamento Centroamericano.
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En otras palabras, no ha habido un país, una organización que no haya dejado de rechazar el golpe de Estado y señalado que no reconocen al gobierno ilegítimo que ha surgido en Honduras. Es más, han manifestado que no recibirán a delegación alguna que provenga de dicho gobierno, que si en 72 horas no se restituye y respeta al presidente Zelaya, se intensificarán las medidas de censura y aislamiento a aplicar al gobierno de facto hondureño.
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¿Qué es lo que procedería hacer para resolver la situación? 1) el poder legislativo de Honduras debería emitir un acuerdo de nulidad de lo actuado. 2) emitir una amnistía que se aplicara al presidente Zelaya, por cualquier acción u omisión que lo hiciera sujeto de persecución penal, amnistía que también debería comprender a la totalidad de los diputados al Congreso de la República, a los miembros del poder judicial, de las fuerzas armadas, de la Fiscalía General y a cualquier otro funcionario público que por acción u omisión hubiese incurrido en delito o falta por los hechos acontecidos antes de y en relación al rompimiento constitucional.
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Adicionalmente, los partidos políticos con el Presidente de la República deberían acordar la procedencia o no de incluir en las próximas elecciones una cuarta urna donde la ciudadanía de Honduras, en votación directa, personal y secreta, se manifestara sobre si procede o no convocar a un poder constituyente, el cual si la mayoría de los ciudadanos decidiera a favor, como poder constituyente tendría la plena autoridad para discutir, aprobar y sancionar una carta fundamental sin prerrequisitos o limitaciones como debe de hacer de pleno derecho un poder constituyente.
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Es conveniente que quienes respetan la democracia, apoyan el Estado de Derecho, busquen que por los cauces democráticos, legales y pacíficos se resuelva una situación como la que en este momento acontece en la hermana República de Honduras y así evitar que se produzca un aislamiento que además de perjudicar al gobierno de facto de ese país, perjudicaría a la totalidad de los habitantes.
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No es mediante el abuso, la intervención violenta, las medidas de hecho o las publicaciones que defienden intereses particulares o gremiales como se debe enfrentar y buscar la solución de este grave problema. Si en el futuro una reforma constitucional permitiera que nuevamente pudiese aspirar, postularse e incluso quedar electo cualquier ex presidente de Honduras, no sería un grave problema. Ejemplo de reelecciones positivas y adecuadas son los diferentes presidentes de los Estados Unidos, Brasil, Costa Rica y de otros países que han sido reelectos. Eso es la democracia.