Marcos Ros-Martín, como experto en información, escribe semanalmente una columna que postea en una web para documentalistas a nivel mundial. Hace poco envió el artículo El canto del cisne de la Prensa y comparto algunos puntos relevantes con los lectores de La Hora.
Ros-Martin fue invitado a comentar el libro “El último que apague la luz”, escrito por el conocidísimo periodista LluÍs Bassets, director adjunto del diario El País, autor de varios interesantes libros, así como de un blog polémico y de columnas muy comentadas. Dice Ross Martin que el libro de Bassets es toda una declaración de principios: “parte de la aceptación de que a los periódicos, como productos impresos, le restan cinco años de existencia y que, en esa coyuntura, los periodistas y la sociedad deberían prepararse ante esta realidad”.
Según Bassets, de acuerdo con Ross Martin: “la Prensa ha sido hasta hace poco el mejor artefacto de información jamás concebido hasta el momento, generando tres negocios en uno (porque en el fondo todo se trata de generar dinero): La venta de espacios publicitarios, la venta de información y la capacidad de dar influencia. De hecho, este modelo ha traído el mejor periodismo en los últimos cuarenta años ya que ha sido capaz de financiarlo. El gran periodismo se realiza gracias a los recursos que aseguran ciertos estándares de calidad, sin embargo, la coyuntura económica y la reconversión industrial del sector de la Prensa de recortes generalizados en los medios de comunicación está provocando el cierre de corresponsalías, el despido de periodistas y clausura de secciones enteras. Las expectativas no son halagüeñas, puesto que no parece posible recrear un tipo de negocio como el periódico, ya que el mundo digital fragmenta las audiencias.”
Señala Ross Martin que “el mundo digital plantea distintos escenarios ciertamente complicados para el modelo de negocio tradicional de la Prensa… el periodismo de prensa (impresa) pensado como un producto cerrado de interés general y reposado, sufre hoy una crisis de identidad, una bipolaridad entre lo impreso y lo digital en la que el papel tiene pocas oportunidades de salir victorioso. Además, lo que está sucediendo ahora mismo en el sector de la Información es que la demanda es la que reconstituye el mercado y no la oferta como sucedía hasta ahora. Y para cerrar el círculo del complejo entorno de la prensa, no existe un modelo de negocio establecido y viable en el mundo digital. El periodista además sufre los envites de la Web; las redes sociales también están reconfigurando la figura tradicional del periodista. Si bien el periodista ha firmado tradicionalmente sus informaciones, el producto cerrado del periódico y su cadena de edición aseguraban cierta integridad al producto final. Hoy en día, es el periodista el que debe crearse su propia marca, su propia identidad digital a través de su espacio digital personal ya se trate en las Redes Sociales o en los blogs. De hecho, los medios de comunicación del futuro se cimentarán sobre una marca y distintas marcas agregadas que aportarán los propios periodistas”. Interesantes reflexiones, viniendo de quien conoce los entresijos actuales de este negocio.
Esta situación podría ser una evolución pues se viene anunciando la desaparición de muchos medios informativos impresos, en Europa y en Estados Unidos de Norteamérica, debido a la gran relevancia que ha cobrado Internet. La explosión de los medios electrónicos nuevos, en la red mundial, así como su instantaneidad, es valorada por los consumidores de información, que también han cambiado su forma de plantarse frente al fenómeno de mundialización de las comunicaciones. El director adjunto del diario español El País -LluÍs Bassets- considera que en cinco años, la historia para los medios impresos habrá terminado. ¿Tendrá o no razón?