DEPORTADOS
Como espectador es muy difícil no conmoverse con esas escenas. Cada semana están viniendo al país entre seis y ocho vuelos con guatemaltecos expulsados de Estados Unidos; la mayoría no trae, como se dice en buen chapín, «ni en qué caerse muertos», son capturados ya sea cruzando la frontera o en operativos en donde les dejan únicamente lo que cargan puesto. Si ya ven difícil verse con las manos vacías y de regreso al país donde no encontraron oportunidades, es más difícil verse presas de los criminales que los extorsionan pensando que «por venir de Estados Unidos» hay dólares en sus bolsillos. El drama del migrante es un círculo que no termina, ni se avistan vientos favorables para que termine. í‰se fue el tema de portada de este vespertino en su edición de ayer viernes.