La Junta Monetaria decidió esta semana aumentar la tasa de interés en un esfuerzo por combatir la inflación que ha superado las metas trazadas por el mismo Banco de Guatemala y la autoridad monetaria del país. Es sabido que cuando hay inflación, el Banco Central se propone recoger el exceso de circulante para aliviar las presiones inflacionarias y de esa forma corregir el problema y la receta funciona generalmente. Sin embargo, y eso es algo que tiene que tomar en cuenta la Junta, lo que ahora sufrimos no es producto de la crisis económica mundial.
En otras palabras, nuestra inflación es importada y no es resultado de factores internos por lo que el aumento de las tasas de interés en momentos en que se empiezan a sentir los efectos de la recesión, puede ser negativo porque al disminuir el crédito al sector privado, se contrae la actividad económica sin que se reduzca el índice de inflación porque el mismo está determinado por el valor de los productos que importamos y que se han encarecido por toda una combinación de factores de la economía mundial.
La receta, en ese sentido, pareciera como la que aplica el médico a quien le dicen que el paciente tiene temperatura y receta un antibiótico, pero sin tomarse la molestia de indagar cuál es la causa de la enfermedad. Dependiendo de la causa de la temperatura se puede proporcionar medicamentos específicos que alivien al paciente en mejor forma y sin efectos secundarios que pueden hacer más daño que beneficio. Exactamente eso está ocurriendo con nuestra economía y los analistas del Banco de Guatemala que propusieron a la Junta Monetaria el cajonero remedio de aumentar las tasas de interés tendrían que tener en cuenta los factores externos que hacen estéril la medida local porque el problema no es resultado del exceso de circulante como típicamente se puede ver en cualquier proceso inflacionario normal.
Por supuesto que los economistas debaten si las medidas adoptadas por la FED en Estados Unidos son correctas al bajar tasas de interés para combatir la recesión porque ello significa inflación, dando lugar al fenómeno que llaman estanflación, pero obviamente la economía se puede enfriar demasiado rápidamente si hay un enfriamiento mundial y, además, internamente se adoptan medidas antiinflacionarios que tendrán consecuencias en una reducción del crédito y por lo tanto de la inversión privada.
No hay recetas mágicas para enfrentar una crisis como ésta, pero lo que queremos destacar es que las cajoneras pueden ser más negativas que positivas en medio de una situación que expertos consideran sin precedentes.