La policí­a y la masacre de los nicaragí¼enses


Es indudable que uno de los hechos de violencia que más ha estremecido a la opinión pública nacional e internacional, es la masacre de 15 personas de nacionalidad nicaragí¼ense y un holandés quienes murieron totalmente calcinados dentro de un autobús en una carretera secundaria del departamento de Zacapa a 128 kilómetros al nororiente de la capital de Guatemala.

Félix Loarca Guzmán

Al ser entrevistado anoche por el periodista Haroldo Sánchez en el Noticiero Guatevisión, el Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales Alvarado, con mucha valentí­a, dijo que en el pasado reciente miembros de la policí­a han participado en hechos criminales.

Explicó que recibió denuncias sobre la probable participación de integrantes de una patrulla de la policí­a en la ejecución de los nicaragí¼enses y el holandés, así­ como el posterior incendio del autobús en el cual esas personas habí­an ingresado al paí­s aparentemente para realizar actividades comerciales.

El Procurador señaló la falta de voluntad de las autoridades respectivas para desmantelar los grupos militares que actúan en la clandestinidad con la mayor impunidad.

Asimismo deploró la ausencia de una verdadera polí­tica de seguridad para la protección de guatemaltecos y extranjeros, a la vez de criticar con mucha crudeza los parches que se han estado aplicando en una mal orientada polí­tica de depuración con destituciones caprichosas y arbitrarias o con medidas propagandí­sticas como el aumento de agentes o dotarles de más patrullas y motos.

Sostiene la tesis que es impostergable la refundación de la policí­a con el respectivo equilibrio para que esté ubicada donde se requiere su presencia siendo necesario dignificar a los agentes que cumplen su labor adecuadamente.

Con fina ironí­a, el Procurador dijo que actualmente son tan pocos los policí­as que solo cuidan las zonas más grandes económicamente hablando. Por ejemplo, cuidan las zonas 10 y 14, y otros lugares en donde están destacados dos mil o tres mil agentes. En contraste, en las zonas más pobladas solo hay 6 ó 7 elementos de las fuerzas de seguridad.

El problema no es solo a nivel de seguridad, pues en los hospitales nacionales algunos médicos cobran por sus servicios a los pacientes y en otros lugares adulteran las medicinas. También hay profesores abusando sexualmente de los niños, lo cual indica que hay un problema social muy grande, pues Guatemala se encuentra en un proceso donde la institucionalidad está corrompida, por lo que es necesario impulsar un esquema profundo de transformación que exige decisiones y medidas drásticas, pues no se puede tolerar lo que está pasando con una violencia generalizada dentro de un contexto sin castigo.