La piraterí­a se cuela en conferencia de donantes


La nave canadiense Her Majesty

La comunidad internacional celebra el jueves en Bruselas una conferencia de donantes para Somalia, un paí­s azotado por casi 20 años de guerra civil, sin ley ni orden, que ha cobrado protagonismo en las últimas semanas con el incremento de la piraterí­a en sus costas.


Aunque este fenómeno, cada vez más frecuente en las aguas del Cuerno de Africa, no figura en la agenda oficial de la reunión, sus organizadores son conscientes de que «no habrá una solución en el mar sin solución en la tierra», según John Clancy, portavoz del comisario europeo para el Desarrollo.

La situación en Somalia y la piraterí­a en sus costas «son dos cosas ligadas»: la proliferación de piratas es «el resultado del deterioro del Estado somalí­», declaró Clancy, avanzando que la conferencia podrí­a por lo tanto «tomar otra dimensión», más allá de la agenda programada.

Oficialmente, la cita de donantes responde a la resolución 1863 del Consejo de Seguridad de la ONU adoptada en enero, por la que las Naciones Unidas, la Unión Africana (UA) y la Unión Europea (UE) se comprometieron a apoyar la misión de mantenimiento de la paz de la UA en Somalia (AMISOM) y ayudar al «restablecimiento» y formación de las fuerzas del orden somalí­es.

Hay que «ayudar a las autoridades somalí­es a reforzar el Estado de derecho y facilitar el proceso de reconciliación polí­tica», iniciado en Yibuti a principios de 2009, explicó un portavoz de la ONU, Yves Sorokobi.

Los paí­ses ricos golpeados por la crisis económica se resisten cada vez más a ayudar al mundo en desarrollo, pero la ONU, que estará representada en Bruselas por su secretario general, Ban Ki-moon, espera recaudar unos 200 millones de euros (260 millones de dólares), indicaron fuentes europeas.

«Todo lo que pasa en Somalia es consecuencia de una falta de Estado. Necesitamos medios financieros y apoyo polí­tico», abogó el embajador de la UA en Bruselas, Mahamat Salé Annadif.

«El mundo debe interesarse por Somalia no sólo cuando hay piraterí­a, que es consecuencia de la situación» en el paí­s, insistió.

Son cada vez más numerosos los clanes somalí­es que se dedican a piraterí­a, una de las actividades más lucrativas en un paí­s en caos desde el inicio de la guerra civil en 1991.

Los ataques contra buques mercantes y turismos, que ha puesto entre las cuerdas a las misiones militares navales de la Organización del Tratado del Atlántico norte (OTAN) y de la UE en el Golfo de Adén, se multiplicaron por diez en las costas de Somalia en el primer trimestre de 2009 respecto al mismo periodo del 2008, informó el martes la Oficina Marí­tima Internacional, con sede en Malasia.

Somalia, sumido en la pobreza, está dividido en el norte en dos entidades autoproclamadas autónomas, la región de Puntland y la «república» de Somalilandia, que no reconocen la autoridad del gobierno de Mogadiscio.

Desde la retirada en diciembre del ejército etí­ope que apoyaba al gobierno de transición, la AMISOM es la única fuerza extranjera presente en el paí­s.

Con unos 4.300 hombres (ugandeses y burundeses), lejos de los 8.000 previstos incialmente, la AMISOM está desplegada en Mogadiscio desde marzo de 2007 y es blanco recurrente de los ataques de insurgentes islamistas radicales.

Algunos paí­ses africanos abogan desde hace meses por su reemplazo por una fuerza de la ONU, pero el Consejo de Seguridad está dividido al respecto.

Además de Ban Ki-moon, en la conferencia participarán responsables de la UE, la UA y la Liga Arabe, el nuevo presidente somalí­, Sharif Cheij Ahmed, y una treintena de donantes internacionales.