La pesimista visión de Alan Greenspan


Esta semana Alan Greenspan, quien fuera la máxima autoridad de la Reserva Federal de los Estados Unidos, publicó un artí­culo en el Financial Times de Londres en el que plantea una visión pesimista de la economí­a norteamericana y de sus implicaciones en la economí­a mundial. Sostiene que la crisis actual es la peor que ha vivido el mundo desde la Segunda Guerra Mundial y que no ha llegado a su peor punto, por lo que considera que todo este año será de dificultades muy serias, lo que se confirma con las acciones que en forma casi desesperada viene tomando la Reserva Federal para evitar el colapso, pero a pesar de las constantes reducciones de la tasa de interés y de la inyección de dinero inflacionario que hacen, no se detiene el descalabro que se refleja en las bolsas de valores, principalmente.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Por supuesto que la Casa Blanca entiende que la crisis económica tendrá impacto en las elecciones de noviembre y Bush ha hecho esfuerzos por paliar los efectos de la crisis con la devolución de impuestos a la población y otras medidas que apuntan a aliviar a los que se endeudaron en el mercado hipotecario y ahora están con el agua al cuello.

Pero a pesar de las medidas inflacionarias, cuyo costo también tendrá repercusiones muy graves, la economí­a no levanta vuelo, el dólar sigue cayendo frente a las monedas como el yen y el euro, lo cual es lógico si se entiende el nivel de déficit fiscal que hay en Estados Unidos para financiar la aventura guerrerista del presidente que hundió a su paí­s no sólo en un conflicto del que les será muy difí­cil salir, sino en uno muy costoso que mensualmente consume miles de millones de dólares en forma por demás improductiva.

Viene a cuento todo esto ahora porque realmente hay que ser prudentes y entender que estamos empezando una época que será realmente de vacas flacas y no será extraño que al volver del descanso de la Semana Santa nos topemos con incrementos masivos en los productos de consumo y hasta en las tasas por servicios. Porque el ritmo de los precios del petróleo no parece que vaya a bajar, sino que seguirá con incrementos en los próximos meses porque la debilidad del dólar está siendo un factor que alienta la especulación que está enriqueciendo a las empresas petroleras. Por si ello fuera poco, cada vez es menor la producción de granos básicos para la alimentación, factor en el que ha influido no sólo el tema de la mayor demanda por el crecimiento económico de paí­ses como China e India, lo que expande el consumo, sino también porque se está usando mucho de ese producto para la generación de los llamados biocombustibles.

Es ésta una época en la que tenemos que reflexionar seriamente sobre las tendencias del futuro inmediato y darnos cuenta que no hay elementos para ser optimistas. Por el contrario, el aumento de precio de las materias primas obligará a aumentar todos los precios, como ha ocurrido naturalmente con el pan y las tortillas, y ocurrirá con toda la gama de nuestros artí­culos de consumo. Vamos a una vacación, pues, de la que regresaremos a un negro panorama económico y frente a la crisis mundial no tenemos muchos elementos de defensa, aparte de que internamente tampoco se observa un gran interés por tomar medidas de ahorro y racionalización del gasto.