La situación que viven actualmente los palestinos de la franja de Gaza es la peor desde el año 1967, afirmaron hoy ocho importantes organizaciones humanitarias británicas, encabezadas por Amnistía Internacional y por Oxfam.
«La situación de 1,5 millones de palestinos de la franja de Gaza es la peor desde el inicio de la ocupación israelí de 1967», indican en un informe las ocho ONGs (organizaciones no gubernamentales) británicas.
«Pedimos a Gran Bretaña y a la UE que condenen firmemente la prolongación del bloqueo de Gaza y la utilización, por el gobierno israelí, del castigo colectivo, así como las violaciones del derecho humanitario internacional» que se desprende de ello, abunda el informe.
Las ONGs piden que se negocie con el Hamas, el movimiento islamista que tomó por la fuerza, en junio de 2007, el control del territorio, de donde expulsó a las fuerzas fieles al presidente palestino Mahmud Abbas.
La Unión Europea, Estados Unidos e Israel consideran al Hamas como una «organización terrorista». «La política internacional de aislamiento del Hamas no ha llevado a nada positivo», subrayan las ONGs.
«Exhortamos a los gobiernos de Gran Bretaña y de la UE (…) a lanzar un diálogo político con todas las partes palestinas», escriben.
El informe afirma que el bloqueo del territorio, que apunta a forzar a los activistas a cesar sus disparos de cohetes artesanales contra Israel, no ha logrado traer la seguridad ni a los israelíes ni a los palestinos.
«La política del bloqueo es inaceptable, ilegal», subraya el informe.
Las ONGs pintan una situación negra en ese territorio, precisando que 80% de su población depende de la ayuda alimentaria y 40% está desempleada.
Según los bloqueos, los equipos cruciales para la vida de los pacientes en los hospitales no funcionan más, por falta de repuestos. Además de que el desplome de las infraestructuras lleva cada día a la evacuación de unos 50 millones de toneladas de aguas usadas en el Mediterráneo.
«A menos que se ponga término al bloqueo ahora, será imposible evitar que Gaza se hunda en una catástrofe, y todos las esperanzas de paz en la región habrán sido liquidadas», estima Geoffrey Dennis, un de los responsables de Care International UK.
Además del bloqueo, la situación se ha agravado con la violencia que estalló el 27 de febrero, cuando Israel lanzó sangrientas operaciones en la franja de Gaza para detener el lanzamiento de los cohetes palestinos.
Desde esa fecha, los ataques israelíes han dejado al menos 125 muertos, entre los que hay mujeres y niños. El 27 de febrero, un cohete palestino que cayó en el sur de Israel dejó un muerto como saldo.
Las ONGs británicas, que exhortan a Londres a «ejercer una mayor presión sobre el gobierno israelí», piden que acabe el lanzamiento de cohetes «sin distinción», así como la respuesta «desproporcionada» de Israel.
Finalmente, las ONGs llaman a la comunidad internacional a facilitar un diálogo entre el Hamas y el movimiento rival Fatah, del presidente Mahmud Abbas, cuya autoridad ahora se limita a Cisjordania.
Grupos de fieles musulmanes y policías israelíes se enfrentaron hoy en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén, sin que se registrasen víctimas, indicaron testigos.
La policía intervino para dispersar a decenas de fieles, sobre todo árabes, israelíes y palestinos de Jerusalén este, que dijeron encontrarse allí para ayudar gratuitamente en la limpieza y el mantenimiento del lugar.
Algunos fieles recibieron golpes y dos fueron detenidos, de acuerdo con testigos.
Este incidente se produjo en una época de tensión entre el Waqf, la oficina palestina de bienes religiosos musulmanes, y las autoridades israelíes respecto a las obras de embaldosado en un sector de la explanada, tercer lugar santo del Islam después de La Meca y Medina en Arabia Saudita.
En la explanada se encuentran la Mezquita y la Cúpula de la Roca de Al Aqsa, en el sector oriental de Jerusalén, ocupado y anexado por Israel desde 1967.
Esa plaza fue construida sobre el lugar donde se encontraba el Templo judío destruido por los romanos en el año 70, varios siglos después de la destrucción de ese edificio, del cual sólo queda actualmente el muro occidental, llamado Muro de los Lamentos, un lugar sagrado para el judaísmo.
La comunidad internacional no reconoció la anexión de Jerusalén este por Israel y los palestinos quieren que la ciudad sea la capital de su futuro Estado.