La patanerí­a se apoderó de nuestro paí­s


Este comentario va dirigido con la mejor de las intenciones para usted papá y usted mamá. Disculpen si me apropio de la expresión de un célebre polí­tico nacional, pero es muy útil para resumir la dedicatoria de este comentario pensando que la cultura, la educación y el mejor comportamiento provienen del seno familiar y qué mejor, si en las aulas estudiantiles se refuerza. Para empezar, pienso que es correcto ponernos de acuerdo en el significado de la expresión «patanerí­a», que no es otra cosa que la groserí­a o el comportamiento rústico.

Francisco Cáceres Barrios

Usted, estimado lector, lo ha padecido más de una vez cuando un empleado lo atiende con poca cortesí­a, deferencia o mala educación. También, cuando esperando que cambie la luz verde el semáforo alguien, rozándole su vehí­culo, se adelanta para ser el primero en salir, aunque la luz roja permanezca encendida. También sufre cuando el patán conductor del transporte urbano se detiene a media calle para bajar o subir el pasaje y ¿qué decir de aquel insolente que habiéndose equivocado de número de teléfono, le somata el auricular, sin al menos haberle pedido disculpas?

Pero todo parece indicar que con tantas patanerí­as nos han salido escamas o engrosamiento de piel de tal manera que al estilo de los lagartos o las iguanas, todo nos resbala o peor todaví­a asumimos igual postura pasando a engrosar las filas de los patanes. Los lectores seguramente se preguntarán ¿a este señor qué chinche le picó? o ¿qué le motivó a escribir sobre un tema que ha pasado a formar parte de nuestra idiosincrasia? De ahí­ que les informe que aunque hace rato dejé de ser aficionado al fútbol, siempre le sigo la pista, a pesar que cada dí­a da menos satisfacciones, por la eterna falta de atender como se debe los útiles semilleros. La noticia del retiro del que fuera entrenador del equipo Municipal, don Jorge Bení­tez, me hizo pensar en la necesidad de hacer conciencia sobre la urgente necesidad para que usted papá y usted mamá, le inculquen a sus hijos que a la gente, aunque no esté de acuerdo con ella, merece nuestro respeto y consideración.

Bení­tez partirá del paí­s el mes entrante y aseguró que necesita fortalecerse espiritualmente para dejar atrás los malos momentos. ¿Y cuáles fueron estos? Que en una oportunidad le silbó groseramente su misma afición; los insultos pasaron a lo personal, contra los dirigentes y sus familias y hasta recibió amenazas de muerte. A esto le llamo patanerí­a y así­ como al Vicepresidente le avergí¼enza la desnutrición del paí­s,

a mi también, a pesar que nunca he dejado de combatirla, pero cuando veo a la población que se sigue contaminando de la patanerí­a hasta perderle el respeto a los seres humanos, más vergí¼enza me da que cuando traspasando las fronteras más de alguno me pregunte ¿qué les pasa?, ¿por qué hacen todo lo posible por alejar el turismo en vez de atraerlo?, ¿por qué las autoridades son los primeros patanes?, ¿los mismos policí­as?