La participación femenina en la delincuencia nacional


El fenómeno de la participación femenina en la delincuencia de Guatemala es un hecho que debe ser visto con mucha atención por las autoridades y los organismos de Estado que tienen a su cargo los rubros de educación y seguridad; es decir, los Ministerios que manejan las polí­ticas nacionales en relación a educar a la población y el de prevenir el delito por medio de acciones disuasivas.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Desde hace varios años, en Guatemala los medios de comunicación escritos, televisivos y hablados han dedicado una buena parte de sus espacios para darle cobertura a las noticias de homicidios y asesinatos en personas del sexo femenino, dándole un cariz de sensacionalismo por el hecho de ser mujeres; sin embargo, pocas veces se ha pensado en que dichas muertes, homicidios o asesinatos son el producto de la participación directa de las mujeres en conductas fuera de la ley que las llevan a sufrir las venganzas, vendetta o represalias y/o consecuencias de otros miembros de grupos con marcada conducta antisocial. El sector femenino que se involucra en acciones fuera de la Ley, responde a factores de tipo psicosociocultural propios del entorno donde se desarrollan sus actividades de forma personal o bien en participación de un grupo, entre estos: a) el concepto equivocado de «liberación femenina»; b) la equiparación de derechos con el sexo masculino; c) la oportunidad -socialmente autorizada- de buscar y encontrar algún espacio donde pueda desarrollarse como persona realizando una actividad de suyo importante para ella misma y/o para el grupo. La situación económica actual imperante en los hogares guatemaltecos, de estrato medio bajo y bajo, demanda la ausencia de ambos cónyuges para la obtención de los satisfactores mí­nimos para la supervivencia en el hogar, lo cual deja en un estado de «libertad» a los hijos (as); quienes actúan con su libre albedrí­o ante la ausencia de la autoridad hogareña, y por lo tanto empieza la pérdida parcial de valores morales, sociales, disciplinarios y de conducta que son sustituidos en forma gradual por los valores de otras culturas ajenas a la nuestra por la influencia que los medios de comunicación ejercen. La intervención femenina en el área social y económica promoviendo la competitividad para el desempeño de roles homogéneos al masculino, las hace involucrarse en actividades que en determinadas circunstancias se pueden calificar como ilí­citas y que las ponen al descubierto en el sentido de similares riesgos o recompensas con el sexo opuesto; la obtención de dinero fácil para el uso de lujos similares a otros estratos económicos. Cualquier circunstancia que cercene la vida de un ser humano es negativa y lamentable; y sin hacer apologí­a del delito, se debe pensar muy bien en la conducta que se adopta y sus consecuencias sociales, económicas y psicológicas.