En declaraciones vertidas el pasado fin de semana, durante la inauguración de un Centro de Salud en Santa Lucía Cotzumalguapa y difundidas posteriormente por el matutino Prensa Libre, el Presidente de la República hizo mención que se había reunido con algunos empresarios a los que denominó «Empresaurios», sin duda trayendo a colación al reciente foro organizado por Fundesa, en el que estuvo presente y donde al parecer se sintió ofendido ante las críticas, las cuales calificó de severas, salvajes y abusivas.
De igual manera, durante sus declaraciones, justificó la falta de entendimiento entre el Gobierno y el «grupito» de empresarios haciendo ver que «talvez es por que después de 50 años viene una pareja presidencial que ve desde las montañas del área rural a la ciudad, por primera vez, porque hasta 2007 era ver desde la ciudad a la ciudad». Tuve la oportunidad de asistir al evento, invitado por uno de los Directores de Fundesa, y en consecuencia la oportunidad de conocer el planteamiento que hacía el Encuentro Nacional de Empresarios, Enade, 2010, denominado para esta ocasión Reducción de Pobreza, Nuestro Desafío. Interesante evento que muestra un sector privado organizado que ve hacia otras direcciones que reconoce la existencia de realidades, como la pobreza, como ineludibles e impostergables, pero que sobre todo hace un planteamiento con metas y objetivos los cuales deben ser objeto de análisis, discusión, seguimiento y participación. En dicho evento, cuando menos, durante las intervenciones que pude escuchar, no escuche ninguna que pudiera calificar de severa, salvaje o abusiva, evidentemente se dieron declaraciones y discursos en contra de los programas de gobierno, las transferencias condicionadas y sobre el poder que la Primera Dama ha ostentado durante el actual gobierno, según yo, temas con los que se puede estar o no de acuerdo, sujetos a crítica y discusión y los que espero, la pareja que mira desde la montaña, no pretenda que se acepten con un amén. El Presidente, como funcionario público que es, debe de conocer, y no lo dudo, que las críticas que contra él se viertan no pueden constituir delito o falta y de igual manera, sin dudarlo, sé que el Presidente sabe que representa, por mandato Constitucional, la unidad nacional. No es posible, en consecuencia, que la pareja presidencial, si bajo ese nombre desea ser recordada, continúe viendo desde su montaña, debe bajarse de la misma y entender que el País, sobre todo, necesita un líder, un líder cercano, un líder que predique con el ejemplo que comprenda que en la transparencia de sus actos y su gestión se encuentra la base de la confianza que genere en el País, un líder que represente la unidad nacional y sobre todo que no busque confrontación, de eso, lamentablemente ya tenemos demasiado. El mandato Presidencial es finito, el País debe de perdurar, un Presidente al final, no es más que el mayor responsable, durante 4 años de que el País permanezca unido y sea un mejor País que el que recibió.