Luego de que el pasado jueves se informará por parte de la Policía Nacional Civil (PNC) de que cuatro supuestos integrantes del grupo de sicarios mexicanos del Cártel del Golfo, conocidos como Los Zetas, fueran capturados en la colonia Carolingia en la zona 6 de Mixco, un Juzgado de ese municipio dispuso dejarlos en libertad. La medida se basó en que la PNC no otorgó las pruebas suficientes para poder comprobar que los detenidos pertenecen a dicho grupo.
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Esto abre la interrogante de que si los operativos realizados por la PNC, en conjunto con el Ejército, para detener a delincuentes son ejecutados con base en inteligencia obtenida en la calle, para realmente aprehender a criminales, o si nada más son un show montado para hacer creer a la población de que las fuerzas del orden público sí resguardan la seguridad de los ciudadanos guatemaltecos, y que cada detención efectuada se hace con el fin de quedar bien ante la Prensa, cuando tal vez en realidad se esté capturando a personas inocentes.
Es preocupante, pues, debido a que la PNC había confirmado que se trataba de Los Zetas, pero la suposición provino a que fueron retenidos mientras conducían un vehículo con placas mexicanas. Desde hace varios meses, tras la Narcomatanza de Zacapa, se ha despertado una especie de paranoia, en la que se busca evitar la inminente entrada del brazo armado del Cártel del Golfo.
El pasado 16 de octubre, el Ministerio Público identificó a unos 78 integrantes de Los Zetas, que pudieron haber ingresado al país desde hace un año con el objetivo de «ganarle» el terreno a los narcotraficantes locales. También aseguraron tener indicios de la presencia de 300 miembros más de este grupo que ingresaron a finales del año pasado al país. Se indicó que con las capturas se podrían contabilizar en una cuarta parte las capturas de estos criminales, pero después del fiasco de la liberación, ahora no sería ni esa fracción.
En abril pasado fueron capturados cinco integrantes de ese grupo armado mexicano vinculados con la matanza, entre ellos el supuesto segundo jefe de Los Zetas, Daniel Pérez Rojas, alias El Cachetes. El pasado martes fue detenido también un hombre identificado como Luis Roberto Marroquín Sandoval, de 36 años de edad, a quien también se le sindica de integrar ese grupo de sicarios, mientras que ayer, en México, fue aprehendido Jaime González Durán, supuesto fundador de Los Zetas.