La otra negociación por Petrocaribe


Sin obstáculos se produjo la primera negociación por Petrocaribe entre los gobiernos de Guatemala y Venezuela, al punto de que se puede decir que para el gobierno de Hugo Chávez fue evidentemente un logro tener entre los miembros de esa iniciativa de financiamiento a nuestro paí­s. Ahora le toca al presidente Colom otra negociación que será sin duda más difí­cil porque tiene que lograr los votos en el Congreso de la República para asegurar que sea ratificada la negociación y se permita que el paí­s contraiga deuda externa como resultado de la modalidad de pago que establece ese negocio.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En efecto, no puede contraerse deuda pública sin la aprobación del Congreso de la República y por lo tanto para el Gobierno ahora es fundamental convencer al suficiente número de diputados a efecto de que sea aprobada la negociación. Ello en medio de serios cuestionamientos que se hacen por razones ideológicas que de entrada pintan al gobierno de Venezuela como parte de lo que Washington maniqueamente ha definido como eje diabólico o eje del mal. En efecto, Chávez se ha convertido en una de las figuras más cuestionadas por el gobierno de Estados Unidos y en Guatemala hay poderosos sectores, especialmente de empresarios, que forman parte de un movimiento continental en contra del régimen venezolano.

Esos sectores están ya realizando un importante cabildeo para torpedear la iniciativa de Petrocaribe lo que, en el fondo, significa que el Gobierno tendrá que hacer mayores concesiones a los diferentes bloques para lograr el respaldo parlamentario. Es indudable que el régimen no convencerá nunca a los empresarios de la existencia de ventajas en la operación y tendrá que buscar el respaldo del Congreso a pesar del empresariado, lo que encarece, para decirlo de alguna manera, cada uno de los votos y los diputados harán sus propias exigencias a sabiendas de lo que para el Gobierno significa esta operación.

Personalmente creo que a pesar de las oposiciones ideológicas y del cuestionamiento que se hace a la ausencia de mecanismos de control para fiscalizar adecuadamente el uso de esas fuertes cantidades de dinero, Petrocaribe va a superar el obstáculo del Congreso de la República. Pero entiendo que no será cosa de soplar y hacer botellas y que el Gobierno tendrá que hacer concesiones importantes a las bancadas de la oposición y posiblemente también a los propios miembros de la bancada oficial a efecto de garantizar el respaldo a la hora de la votación.

Lo que la sociedad tiene que hacer en estos momentos es unir su voz y su esfuerzo para exigir que se implementen mecanismos de control para garantizar la transparencia en el uso de los recursos que provengan del financiamiento que se genere con las compras de petróleo a Venezuela, especí­ficamente en el caso del diésel, lo que dará al paí­s la oportunidad de invertir sesenta por ciento de la factura en inversiones sociales. Y demandar que ese dinero sea utilizado para proyectos generadores de riqueza y de independencia del paí­s en el plano energético, porque serí­a absurdo usar un endeudamiento de ese calibre para sufragar los gastos del dí­a, entre ellos los posibles y necesarios aportes a las comunidades más pobres.

La otra negociación, la del Congreso, parece estar garantizada, pero la sociedad tiene que poner en agenda una más, que es la de la transparencia en el manejo de los fondos y en esa sí­ que todo está por hacerse.