La oscuridad de la luz


Todo comenzó durante el gobierno de ílvaro Arzú cuando a instancias de su Ministro de Energí­a, Leonel López, «patrióticamente» decidió vender las dos únicas empresas del Estado que aún quedaban vivas, Guatel (hoy la mexicana Telgua) y la Empresa Eléctrica de Guatemala, que aún usa el mismo nombre pero cuyos dueños son extranjeros, particularmente gringos y españoles. Mucho se rumoreó y aún se rumora, que algunos funcionarios de ese entonces recibieron suculentas «mordidas», cosa que a mí­ no me consta, aunque lo intuyo.

Héctor Luna Troccoli

El caso es que la telefoní­a nacional y la electricidad pasaron a manos extranjeras, incluso con la autorización para que se instalaran varias empresas para generar energí­a. El INDE, generador de energí­a hidráulica nacional, vendí­a a bajo precio a la distribuidora, la Empresa Eléctrica ¿de Guatemala? en tanto los otros que la generaban con combustible, contaminando el ambiente, la vendí­an también a otras subsidiarias como Deocsa y Deorsa a precios más altos.

Si bien es cierto tanto Guatel y la EEGSA eran antes fuente de corrupción para sus altos dirigentes y otros funcionarios y empleados, al menos, los dos servicios se prestaban a precios más baratos y posiblemente, si se hubiera combatido la corrupción, aún se hubieran podido vender a precios más bajos.

Pero no, la cosa no fue así­ y ambas empresas siguen dominando en el mercado con precios puestos a su sabor y antojo a través de su subsidiaria, la Comisión de Energí­a Eléctrica, en un caso y en el otro, pues, disfrutando de toditos los sagrados derechos que tiene una empresa privada a quien se pretendió poner un impuesto a la telefoní­a celular, pero inmediatamente amenazaron con trasladarlo al consumidor, el Gobierno y el Congreso ya no hablaron del tema (extraño ¿no les parece?). Igual pasó cuando la CEE presidida nada menos que por Carlos Colom, dijo que se tratarí­a de bajar el precio de la energí­a por kilovatio hora para «beneficiar» a los consumidores. Algo pasó en el camino, vaya usted a saber qué cosas, y al poco tiempo el ingeniero Colom dijo que no se podí­an hacer rebajas porque los costos eran muy altos, por lo que su primo, el Presidente de la República, dijo que se otorgarí­a un subsidio de Q195 millones a los productores y distribuidores de la energí­a para «no dañar a los pobres». Mire usted que coincidencias familiares.

Viene todo esto por el hecho de que muchas personas, esos «pobres» que son la razón de este gobierno se viven quejando  porque por desperfectos se pasan horas y a veces dí­as sin recibir  la luz y los recibos llegan con cantidades parecidas a las que se paga en un edificio de 10 pisos o al menos en la Casa Presidencial.

Pero eso no es todo y aquí­ viene lo mero bueno. En Prensa Libre, semiescondida apareció una noticia, creo que a dos columnas, relativa a que Teco Energy, dueña del 24% de las acciones de EEGSA, habí­a reportado ganancias en un año de 70 millones de dólares, lo que representan aproximadamente 560 millones de quetzalitos teniendo apenas la CUARTA PARTE de las acciones que se vendieron. La lógica nos señala que a la hora de repartir utilidades, éstas fueron de alrededor de DOSCIENTOS OCHENTA MILLONES DE Dí“LARES en un año, gracias a las tarifas que nos rigen y que pagamos todos los guatemaltecos pendejos. En la nota de Prensa Libre se indica que Teco Energy (empresa gringa), un año antes Sí“LO habí­a obtenido ganancias por 8.5 millones de dólares, lo que representaba un incremento de más del 700 por ciento en ellas.  Pese a que la Comisión de Energí­a Eléctrica llora porque sus patronos tienen pérdidas debido a que sus costos son muy altos y sus ganancias muy pocas. Vea pues, por su culpa y la mí­a y la de todos los que tienen energí­a eléctrica, estos extranjeros no ganan lo suficiente. ¡Pobrecitos!

Es lo de siempre, las instituciones del Estado, como la CEE están al servicio de intereses foráneos y se olvidan de que siendo guatemaltecos, a quienes deben ayudar es a los guatemaltecos fijando tarifas acordes a la realidad financiera de quienes en mala hora se adueñaron por un precio de migajas que ya fue gastado y robado oportunamente, de una empresa que mal que bien, tení­a tarifas más congruentes, ya que es deber del Estado, incluso, como lo hacen en otros paí­ses del primer mundo, subsidiar servicios esenciales a todos por igual, pese  a que han establecido una falsa «tarifa social» que dicen beneficia a la mayorí­a de usuarios, pero que en la realidad es una fachada para ocultar que el precio que se paga es mayor que nunca e incluso lo redondean con la llamada lectura y cambio de contadores puestos a su antojo y discreción para favorecerse aún más. Ahora sólo queda otra pregunta: ¿si esto es lo que ganan los generadores y distribuidores de electricidad, cuántos cientos de millones de dólares ganarán las empresas de telefoní­a móvil y fija del paí­s?…

NOTA APARTE. Hablando de ílvaro Arzú, entre sus  actividades realizadas con «pasión» está el glorificar a un dictador, insultar a la prensa escrita y también tratar de revivir un cadáver polí­tico de la década del 50. Como dijo Agusto Monterroso: «Y cuando despertó el dinosaurio, aún seguí­a allí­».