“La obra de arte como objeto de intercambio”


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Nacho Ruiz es un experto español en el mercado de arte. El año pasado, durante una semana, ofreció un taller en el país por una semana, en donde ofreció una introducción en su especialidad, que convocó a galeristas, directores de museo, artistas y público en general; como resultado de esa experiencia, surgió “La obra de arte como objeto de intercambio. Procesos y estructuras del mercado del arte”, que fue presentado en el país en esta semana que recién pasó.

POR MARIO CORDERO ÁVILA

Ruiz vino a Guatemala de nuevo, un país que como reconoció él, cada día le gusta más. Además de la experiencia, el galerista también descubrió el potencial artístico que hay en Guatemala, de tal forma que llevó la obra de Ángel Poyón, que fue expuesta en la Feria de Arte ARCO, la más importante de España y del mundo hispanohablante.

El autor del libro descubre, pues, que en nuestro país hay mucho por descubrir en materia de artistas, pero que la industria cultural es todavía una maquinaria con muchas piezas faltantes, y lo que hay está oxidado y sin funcionar muy bien.

La intención del libro es ofrecer una guía práctica, que sirva para un público muy amplio, desde el experto en arte hasta para el que quiera iniciarse.

En primer lugar, dice, Ruiz, que esta industria debe comprenderse como un mercado. Para ello, debe empezarse por descartar esa idea, usual del Romanticismo, de que el artista es un incomprendido y que, por tal, permanece ajeno a las estructuras del mundo, es decir, lejos del mercado. El artista, en esa concepción decimonónica, se consideraba como un “inspirado” y que debería estar ajeno a las preocupaciones de la vida, como los negocios y la industria, esperando a que llegara la musa para plasmarla en una obra.

Aunque el artista debe, fundamentalmente crear arte, Ruiz indica que debe reconocerse que ahora, en pleno siglo XXI, también debe buscar insertarse en el mercado, sin que esto represente que deje de ser un creador.

Por ello, es importante reconocer toda esta serie de elementos que conforman el mercado del arte, para que el artista sepa dónde y cómo debe incrustarse.

Otra parte fundamental del libro es que Ruiz también explica los criterios para estar inmerso dentro del mercado del arte, especialmente como consumidor. Y es que cabe reconocer que tanto el mercado como el arte son dos áreas de la producción humana que es difícil de entender. Sobre todo cuando se leen noticias, por ejemplo, de que una obra de Picasso o de Klimt fueron subastados por una fuerte suma de dinero en dólares.

En el libro se analiza la obra de arte en su recorrido por el galerista, el crítico y el coleccionista, destacando también el papel que desempeñan las revistas y las ferias de arte. Igualmente se examina la interacción de los factores implicados, desde la óptica anglosajona e italiana pero aportando la visión hispana.

La publicación también incluye un artículo  dedicado a Centroamérica escrito por Valia Garzón, especialista y conocedora del mercado del arte en esta región.

La intención de este estudio es proponer un análisis artístico, económico y sociológico de la construcción de los valores artísticos, estudiar el papel de los diferentes agentes que participan en el sistema del arte, un retrato de las figuras, especialmente la del artista, personaje central y del galerista, difusor y promotor, sin olvidar al crítico, comisario o curador,  coleccionista y mucho menos a la institución como legitimadores.

Los temas tratados en el libro van desde  el sistema del arte y el mercado del arte; la obra de arte como producto financiero, ¿Qué comprar? Las posturas críticas frente al mercado del arte,  el contra-mercado; asimismo trata sobre el proceso creativo con el  artista, el proceso creativo en el marco del sistema, la obra de arte: entre mercancía y objeto simbólico, la valoración económica de la obra de arte, el valor simbólico de la obra de arte: la divinidad y su plasmación  en un objeto artístico; la circulación del producto artístico, entre otros.

NACHO RUIZ
Estudió Historia del Arte en Murcia, donde impartió clase entre 2001 y 2006, y Roma III, doctorándose en Murcia en 2001. Especialista en mercado del arte, ha publicado ARCO, Arte y mercado en la España Democrática (Ed. ARCO, Madrid) y El sistema del Arte en Murcia (Museo de la Ciudad, Murcia) así como numerosos artículos en prensa especializada. Ha colaborado con las revistas Exit Express, Arconoticias, Microfisuras y fue creador y director, junto a Carolina Parra, de la revista de arte Cavecanem. En la actualidad es columnista del diario español La Verdad. Junto a Parra creó en 2000 la galería T20, especializada en arte actual, presente en más de 60 ferias internacionales en la última década y editora, a su vez, de más de una veintena de publicaciones.

Su tarea, eminentemente galerística, se ha compaginado con la dirección de certámenes, como Hot Art Fair en Basilea (2006) y la codirección de La Mar de Artes, dentro de La Mar de Músicas (Cartagena), así como el comisariado de diversas exposiciones, como Videoarte español, en el Instituto Cervantes de Chicago.