El 13 de agosto se hizo público, por medio de la página en internet de la Embajada de Estados Unidos en Guatemala, y por publicación oficial del Diario de Centro América, que de nueva cuenta, el barco Swift, tipo catamarán, de la Marina de Estados Unidos, arribaría al país.
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La primera visita se realizó del 2 al 9 de junio recientes; con esta sería la segunda, que en menos de tres meses, «El Barquito» y su incierta tripulación, efectúan.
El objetivo, según la versión oficial, es llevar a cabo tareas y ejercicios bilaterales con la Marina de Guatemala y realizar «capacitaciones médicas para salvar vidas durante el combate, adiestrar sobre el mantenimiento administrativo y capacitar unidades pequeñas de infantes».
Pero las cosas no quedan en cooperación y entrenamiento militar «mutuo», se tiene previsto además realizar una serie de actividades con las comunidades cercanas al embarque, con el fin de «proporcionar un impacto positivo y duradero a la población».
«El Swift lleva un mensaje de apoyo? sobre el papel clave que la Fuerza Naval puede desempeñar en cada región», además «para proveer a los comandantes combatientes de armas que no sean implementos de guerra, sino implementos para estabilidad, seguridad y reconstrucción», aseguran los señores diplomáticos gringos.
No obstante, cabe resaltar que son militares, entrenados como tales, y además, estadounidenses que actúan bajo una lógica de guerra muy diferente, cuyo único objetivo es preservar ciertos intereses, los del norte.
Según analistas la implementación de políticas geoestratégicas que Estados Unidos lleva a cabo en toda la región, es una clara señal de alarma por las graves consecuencias. Se siguen privilegiando los entrenamientos militares y como en este caso, que pretenden «acercarse a la población» los castrenses siguen realizando tareas que no les corresponden.
Para el Centro de Estudios de Guatemala, en su informe «Fuerzas de Seguridad en Centroamérica» la falta de voluntad política de los gobiernos, así como políticas integrales y la influencia de actores externos ?como es el caso de Estados Unidos? en la región, dificultan y frenan el proceso de desmilitarizar las sociedades, que se dio en un principio o por lo menos, en los primeros años de firmada la paz en Guatemala.
La visita de «El Barquito» estadounidense concluye hoy, sábado 18 de agosto. Parte según la información desde Puerto Barrios, mismo lugar desde donde hace unos meses, fue dirigido hacia Belice, República Dominicana y Jamaica, donde realizó actividades similares.