LA NOCHEBUENA,… ¿Dí“NDE LA VAS A PASAR?


Es esta una pregunta que reafirma el significado de que es portador ese acontecer. Cuando ya van a llegar las doce son multitudes de automovilistas los que presionan la gasolina para llegar a tiempo y estar con los seres queridos en ese preciso momento.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Bueno… ¿pero, por qué las doce?

¿Cuántos son aquellos que sin darse cuenta cabal del por qué la impresionante emoción de ese momento buscan participar, compartir con los amados y darse un apretado abrazo? ¿Qué sentimientos ocurren en ese momento en el corazón del hombre?

Sin esfuerzo viene a mi mente el recuerdo de Carlos C., quien habiendo ofendido a L. y provocado la división de la familia, fue en búsqueda de la ofendida para pedirle perdón y estrujarla entre sus brazos. Eran como las once y media.

¿Qué es lo que provoca en el ser humano esos espontáneos sentimientos que mueven a decir: «Feliz Navidad»?

Unos diez minutos antes de las doce principia a incrementarse la coheterí­a para alcanzar su máxima intensidad a las 12 en punto. Son muchos aquéllos que en medio de su invalidez o de su pobreza no son activos participantes de esa bullanguerí­a. Sin embargo, aún cuando no tengan un cohete para quemar, quiéranlo o no oirán el estruendo de los petardos y participarán en la celebración del máximo acontecimiento que, año con año, conmociona al mundo.

Me recuerdo también de aquel conocido guerrillero, quien era activamente perseguido por el Ejército, y viví­a escondido. Manifestó a su familia el deseo de venir para Nochebuena a ver a su madre. La madre, sabedora del peligro de muerte que significaba su visita, le hizo saber la inconveniencia de la visita, pero ese invencible amor por su procreadora movió el corazón de ese poco creyente guerrillero, quien se presentó en su casa para darle a su madre el abrazo de los abrazos. ¿Por qué es que esa fecha conlleva esa indescriptible emoción que mueve corazones y arrastra al hombre a manifestar su amor?

El marero, el secuestrador, el narcotraficante, no podrán evitar que las agujas del reloj lleguen a marcar las doce y la coheterí­a se encargará de recordarles lo que acaeció hace dos mil ocho años. Algo muy fuera de lo especial y de lo humano ocurrió en el mundo. El máximo acontecimiento en la historia y que para todos los habitantes creyentes y no creyentes, que en esta Tierra son y han sido, partió la historia en dos, a. C y d. C, antes y después de Jesucristo.

Y así­ es que tú, que proclamas no creer en Dios, que dizque eres ateo, o que no crees en nada, cada vez que anotas una fecha, sea la que fuere, sea de tu nacimiento o la del secuestro de aquel niño, o la del piloto a quien asesinaste, o aún la de tu fraude financiero, habrás de hacer referencia a Aquél que vino al mundo hace 2,008 años y cuyo nacimiento se celebra hoy. Aún el marero extorsionador asesino de pilotos, exige hoy su aguinaldo navideño.

Estoy seguro que tú, desalmado, que pareciera que no tuvieras alma, que pareces que no hubieras tenido madre, pero que a pesar tuyo la tuviste o la tienes, sentirás, este 24 a las 12, que Alguien, un Niño te mira y con un dedo te señala. ¿Qué piensas de eso Niña Guatemala?

Este fariseo columnista La Horero que escribe estas lí­neas, espera abrazarte a ti y a muchos y también recibir aunque no me los merezca, muchos abrazos.