Después de muchos intentos la oposición venezolana logró, de alguna manera, ponerse de acuerdo y luchar con un solo frente contra el neopopulista más influyente y poderoso de la última década. Henrique Capriles logró la victoria de las primarias de la oposición con una buena cantidad de votos y se coloca, de momento, en insuperable posición para derrotar a Hugo Chávez en las elecciones del 7 de octubre próximo.
El frente opositor entendió finalmente que en casos extremos la negociación, la transigencia y el consenso son buenas prácticas, sobre todo, si se tiene claro que lo que está viviendo Venezuela no puede ni debe de seguir si no quieren matar al pueblo de hambre, como ya ha sucedido en muchos otros sitios del mundo.
La oposición encontró una agenda común mínima que fue determinante para la masiva participación de su proceso electoral primario que se basa en volver a los principios republicanos que hicieron de Venezuela un país rico y galopante hace muchos años y que perdieron cuando cayeron en el engaño del populismo de moda, el del socialismo del siglo XXI. El asunto es mucho más serio de lo que parece para el Chavismo porque los gobiernos amigos no están en la mejor de las posiciones para ayudarle. El gobierno de la Isla está totalmente debilitado y aunque es probable que patalee por mantener a Chávez en el poder no tiene dientes políticos muy afilados ni recursos que le sobren para ayudarle, de hecho el motivo de su berrinche será lógicamente la pérdida del principal fiduciario de su frágil sistema socialista. Otros aliados como Argentina y Bolivia tienen sus propios problemas internos y estos problemas serán peores y más absorbentes en octubre. Irán, el otro gran aliado de Hugo Chávez, estará muy probablemente protagonizando un conflicto bélico o cuando menos diplomático que le impedirá tender una mano generosa a su soba levas.
Aun así queda la enorme posibilidad del fraude electoral, pero para entonces y con toda esa oposición organizada, difícilmente el pueblo venezolano soportará eso. Para ponerle la tapa al pomo las condiciones de salud del presidente Chávez no son buenas y aunque se pinte como lo pinta Chávez el peligroso y agresivo cáncer que sufre seguirá avanzando y ya sea por el cáncer o por los tratamientos para mantenerlo con vida su condición física no será la ideal para enfrentar una contienda política como la que le espera. Bien dicen que lo único que no puede comprar todo el dinero del mundo es la vida y eso mismo deben de estar pensando todos los seguidores del oficialismo en Venezuela por lo que no sería extraño que ante la incertidumbre de la existencia o aptitud de su máximo líder, el núcleo de oficiales se resquebraje y desmorone abandonando el barco antes de que se hunda.
Debe el señor Capriles aprovechar para recordarle al pueblo venezolano que lo que han sufrido los últimos años es el resultado de la indiferencia de los mandantes ante la destrucción total de las bases republicanas de una Venezuela en ciernes que se quedó en eso, como suspendida durante varios años, esperando el resultado del desarrollo con un enorme potencial desperdiciado y robado descaradamente. Debe recordar la historia, la verdadera historia, de Bolívar y Martí y sobre esas bases reconstruir el poder soberano del pueblo sobre los gobernantes, el regreso de la ley como instrumento de control al poder y no como el arma de los déspotas y tiranos. Venezuela necesita recuperar el poder de Venezuela y volver a creer que se puede vivir en un Estado de Derecho. Estamos viendo, ojalá, los últimos meses de gobierno de otro fracaso del socialismo y el respectivo derrumbe en cascada de otros aparatos empobrecedores del mundo.