La muerte de Manuel y la indignación latina en LA


La policí­a intenta detener a uno de los manifestantes que protestó por la muerte de Jamines, quien se encuentra con su familia. AFP

El asesinato de un inmigrante guatemalteco, perpetrado por la Policí­a de Los íngeles, California, desató una ola de manifestaciones contra las fuerzas de seguridad y las autoridades judiciales, a las que les atribuyen tendencias xenofóbicas y parcializadas en sus decisiones oficiales.

Redacción La Hora
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Durante dos noches consecutivas, manifestantes -mayoritariamente latinos- lanzaron piedras, botellas y huevos contra el puesto de policí­a de MacArthur Park, una zona cercana al centro de Los íngeles (Estados Unidos), donde vive una gran comunidad centroamericana.

La motivación para no atender el llamado policial, que les pedí­a detener la manifestación, era importante. Protestaban por la muerte de Manuel Jamines, un obrero de la construcción guatemalteco, de 37 años y padre de tres hijos, quien habrí­a recibido dos tiros de la Policí­a el domingo pasado, en la madrugada.

Los manifestantes sostuvieron que el hombre, que blandí­a una navaja la noche de su asesinato, estaba borracho, pero no era peligroso, y agregaron que los agentes debieron utilizar armas no letales para someterlo.

Según el teniente Andrew Neiman, uno de tres policí­as en la zona disparó contra Jamines cuando éste supuestamente, no respondió a requerimientos de los agentes que le pidieron el arma blanca.

Sin embargo, familiares y vecinos aseguran que el crimen de Jamines fue «por discriminación». «Â¿Por qué no lo detuvieron? Acaso tres policí­as capacitados no pueden evitar a un hombre con un arma corta?», dijeron los manifestantes.

Pero la comunidad latina de Los íngeles dice estar cansada de la parcialidad con la que las autoridades resuelven asuntos públicos. «No se puede negar que hay prejuicios en algunas disposiciones y fallos; incluso hay actos xenofóbicos contra las minorí­as, aunque he de asegurar que no es el caso de todos los funcionarios», dijo Rafael Contreras, lí­der comunitario en la localidad.

CIUDAD DE CONFLICTOS

Los incidentes con las minorí­as negras y latinas en Los íngeles suelen despertar los peores temores en esta ciudad de California con grandes diferencias sociales, que sufrió en 1992 sangrientos disturbios luego que un jurado compuesto casi completamente por blancos absolvió a cuatro policí­as blancos que aparecí­an en unas grabaciones dando una paliza al taxista negro Rodney King.

Los íngeles es una ciudad con un alto porcentaje de población inmigrante, principalmente mexicanos y centroamericanos, aunque como ocurre en los Estados Unidos, en la comunidad figuran grupos de distintas etnias y nacionalidades.

A decir de Contreras, es observable cómo los latinos se encuentran en franca desventaja cuando se trata de resolver problemas con la ley. «Ser moreno y de cabello negro es suficiente para ser sospechoso; en cambio, la gente de aquí­ todaví­a se beneficia con el principio de presunción de inocencia». «Es algo que no se puede tolerar y por eso salimos a manifestar», refiere.

Por su parte, Mauro Verzeletti, de la Pastoral de Movilidad Humana, señala que la impunidad y corrupción abarca varios temas cuando se trata de los migrantes indocumentados. «En la mayorí­a de trabajos no se les paga un salario justo por el simple hecho de no tener papeles (…)».

Según Verzeletti, frecuentemente se cometen actos delictivos y represivos contra los migrantes, pero su situación de indocumentados les hace temer una deportación si intentan denunciar los hechos ante las autoridades. «Se trata de una cuestión de discriminación», señala.

De esa cuenta, refiere que las autoridades tanto centroamericanas como estadounidenses, deben estudiar las acciones y procedimientos que se aplican en los niveles de seguridad y justicia, y que generan dudas sobre la imparcialidad de los funcionarios.

JUSTICIA

Según fuentes policiales, el agente que mató a Jamines hasta el momento sólo fue reasignado a otras labores y no patrullará las calles de esta ciudad del oeste de Estados Unidos, dijo CNN.

Pero la comunidad centroamericana va más allá. Guatemala pidió que se esclarezca el caso, y los vecinos de la ví­ctima quieren un juicio para el policí­a y una condena para todas las decisiones que ponen en tela de duda la imparcialidad en las autoridades de la ciudad.

«Ser moreno y de cabello negro es suficiente para ser sospechoso; en cambio, la gente de aquí­ todaví­a se beneficia con el principio de presunción de inocencia».

Rafael Contreras

Lí­der comunitario

GUATEMALA EXIGE JUSTICIA


El gobierno de Guatemala demandó el martes el esclarecimiento de la muerte de un ciudadano de este paí­s en Los íngeles (oeste de Estados Unidos) a manos de la Policí­a, se informó oficialmente.

La cancillerí­a «lamenta profundamente el fallecimiento de Manuel Jamines el pasado domingo 5 de septiembre a manos de un agente del Departamento de Policí­a de la ciudad de Los íngeles, por lo que ha solicitado a las autoridades competentes que se esclarezca el hecho», señala un comunicado.

El Ministerio del Exterior «exige a las autoridades estadounidenses el total esclarecimiento de este hecho», agregó la cancillerí­a, tras instar a la comunidad guatemalteca en esa ciudad «a guardar el orden y a esperar los resultados de la investigación».

Asimismo, asegura que el caso será «analizado y acompañado por los abogados» del programa de esa cartera denominado «Justicia Global», y además brindará asesorí­a legal a los familiares de la ví­ctima.

POLICíA RECHAZO


El jefe de la Policí­a de Los íngeles, Charlie Beck, fue recibido con abucheos, silbidos y reclamos de «justicia, justicia» al presentarse el miércoles a una asamblea comunitaria para calmar la violencia que se desató las últimas dos noches luego de la muerte de un guatemalteco a manos de la Policí­a.

Beck escuchó abucheos cuando intentó defender a los policí­as al leer el relato de una testigo sobre cómo Jamines amenazó a dos mujeres.

Beck, funcionarios municipales y cónsules de tres paí­ses latinoamericanos programaron la asamblea para tratar de mejorar la comunicación con los residentes del barrio, en el centro de Los íngeles.

La muerte de Jamines se convirtió en una causa de lucha para la comunidad, cuyos miembros salieron a las calles la noche del lunes y del martes y destacaron injusticias del pasado y frustraciones del presente.