La moda al borde del abismo


Christian Lacroix mientras da los últimos toques a sus modelos de alta costura se prepara para recuperarse de la crisis, en ví­spera de la presentación de una colección que podrí­a ser la última del célebre creador de moda.


La casa que lleva su nombre fue puesta bajo administración judicial a principios de junio tras haberse declarado en suspensión de pagos. Si no se presenta un comprador dispuesto a continuar su actividad, cerrará a fines de julio, y 112 de sus asalariados serán despedidos.

Fundada en 1987 por Christian Lacroix con financiamiento del grupo mundial de lujo LVMH, la casa fue dirigida sucesivamente por una decena de presidentes hasta 2005, cuando fue adquirida por el grupo norteamericano Falic.

Y es que Christian Lacroix, polifacético genial que puede decorar un tren, diseñar la tapa de un diccionario o crear un vestuario de teatro con el mismo talento, ocupa un lugar aparte en el mundillo de la moda.

Este creador cedió la propiedad de su nombre en 1987, al ser creada su casa de moda. Para recuperarlo, tendrí­a que volver a comprarlo. «Ignoro lo que cuesta. Por parte de los Falic, no creo que lo cedan fácilmente. Pero si la situación catastrófica se instala, no valdrá gran cosa y quizá pueda recuperarlo», afirma.

Mañana, unos 200 privilegiados asistirán a la presentación de su colección, para la cual las modelos desfilarán gratis.

La tarjeta de invitación es negra y gris. «La invitación refleja la colección, una colección terminada pero que no ha sido hecha en las condiciones habituales. Es como un esbozo, como un dibujo previo a la pintura».