Se acostumbra en obras literarias y discursos, el uso de una palabra abstracta, MíSTICA; algo intangible, misterioso, algo que no todos tienen y no todos entienden. Es ese «algo» que sobrepasa la corteza cerebral y llega a lo espiritual de cada ser. La definición de la palabra MíSTICA, dice que es parte de esa vida espiritual y que es contemplativa. Además habla de los conocimientos y dirección de los espíritus. La definición de ESPíRITU, habla de un vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Los espíritus vitales hablan de un principio generador de la esencia o sustancia de algo, de ánimo, valor, aliento, brío y esfuerzo.
Si aplico al campo de la educación esas dos palabras, mística y espíritu, tengo que sentarme y REPENSAR cómo puedo hacer tangible un concepto muy abstracto para que todos puedan entenderlo, hacerlo parte de sí mismo y aplicarlo a la dirección del espíritu, sus acciones en el quehacer diario y que demuestre la esencia de la razón de ser educador.
La persona o el grupo que logre que los miembros del magisterio entiendan y se identifiquen con el REPENSAR de la esencia de la entidad y tengan el ESPíRITU, el ánimo de hacer su mayor esfuerzo para lograr el cumplimiento de la razón de ser de la educación, será un LIDER. El liderazgo inculca en todos los miembros de un equipo, una razón atrás de todas sus acciones, de su ingenio, su vigor natural, que producen ese ESPíRITU especial que otros no logran obtener de las personas en esa organización.
Para el nuevo Ministro de Educación, quien dirigirá los destinos del Mineduc los próximos cuatro años, me gustaría sugerir lo siguiente con la esperanza de que ayude a crear el ESPíRITU necesario para dar pasos gigantescos en el mejoramiento y en la calidad educativa. Divido en tres partes los puntos esenciales:
1. Repensar para qué es la educación en el Siglo XXI, con miras a una población del año 2,008 al 2,033, en una sociedad multifacética. El Mineduc debe estar basado en una filosofía educativa que provea las oportunidades a esa población para vivir en forma digna, con verdadera educación que alcance a todas las personas, especialmente en los rincones más alejados del país, no únicamente los poblados cercanos a los servicios públicos esenciales. Si las acciones no son producto de esa filosofía pensada y puesta en práctica por educadores notables, seguiremos con los parches de siempre. La base para establecer esa filosofía educativa para los próximos 25 años, es el Consejo Nacional de Educación con 32 miembros y el mismo tipo de enlaces de educadores locales en todos los departamentos de Guatemala para estar siempre al día de lo que está pasando y qué necesidades hay que atender. El camino que hay que «enseñar», siempre necesitará ajustes para ser expedito y poder obviar obstáculos.
2. Las personas de un alto nivel académico, personal y práctico, a cargo de la operacionalidad, a diario, de la puesta en práctica de la educación, tienen que estar «al lado», lo más cerca posible a los maestros para darles el apoyo y ayuda necesarios para mejorar sus acciones en el aula, con la autoridad demostrada por su capacidad.
3. Tener la capacidad política para lograr que haya apoyo institucional de otras dependencias de Gobierno y del Estado en general, para unificar criterios de trabajo en equipo.
La MíSTICA y el ESPíRITU son esenciales en el proceso educativo.