En nuestra columna de la semana pasada, advertimos el peligro que la propuesta de mediación patrocinada por Estados Unidos para el caso de Honduras, pudiera representar una trampa en contra de los intereses del pueblo de ese hermano país. A través de esa mediación, los golpistas de Honduras están ganando tiempo y con la represión e intimidación económica, desgastan al movimiento popular.
El Presidente Constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya, todavía tiene la oportunidad de aprovechar el fabuloso capital político de que disfruta expresado en un apoyo internacional unánime y en la movilización de grandes sectores populares en su país.
El respaldo enorme que el gobernante hondureño recibió durante su visita a Guatemala ayer, no sólo de parte del gobierno del presidente ílvaro Colom, sino de amplios grupos sociales, es un reflejo del rechazo al cuartelazo militar. A su arribo al aeropuerto La Aurora, se le rindieron los honores respectivos como Jefe de Estado. Además, el vicepresidente Rafael Espada le dio la bienvenida personalmente. Asimismo, una delegación de sindicalistas, encabezada por el líder obrero, José Pinzón, le entregó un documento de solidaridad en nombre de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas.
Conforme pasan los días crece el convencimiento que lo que mantiene vivo al régimen ilegal de Honduras, es el apoyo de la Casa Blanca mediante una posición ambigua. La mediación entre las partes del Presidente de Costa Rica, es una emboscada para el presidente Zelaya, pues pasó por alto las resoluciones de la ONU y la OEA condenando el golpe de Estado. Además, se incurrió en el error que el Presidente costarricense, í“scar Arias, quien es un gobernante legítimo, recibió personalmente en su país al jefe del gobierno de facto, señor Roberto Micheletti, lo cual constituyó un reconocimiento tácito para ese grupo usurpador.
Es cierto que la administración de EUA votó en contra de los golpistas de Honduras, pero no ha sido consecuente con la resolución de la OEA. Hasta ahora no ha suspendido la ayuda al gobierno títere ni ha retirado a su Embajador en Tegucigalpa, Hugo Llórens, un cubano americano con una formación drásticamente derechista, y quien según la agencia argentina de prensa Argenpress, participó en reuniones en donde se discutieron los planes del golpe antes del secuestro del presidente Manuel Zelaya.
Asimismo, el Presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció ayer, que el Comando Sur de Estados Unidos estaría involucrado en la asonada militar contra el presidente Zelaya. Sin duda, el golpe de Honduras amenaza con un retroceso histórico y político que atañe a toda América Latina.