LA MEDALLA DE LA MORAL E INSTRUCCIÓN


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Al oriente de la plaza mayor de la Nueva Guatemala de la Asunción, se yergue imponente la fachada neoclásica de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, revestida de piedra, con tres calles separadas por columnas que con sus respectivas puertas, dan acceso a las tres naves catedralicias: la central, la del Evangelio y la de la Epístola.

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Mario Gilberto González R.

La protegen dos torres que terminan en sendos campanarios. Hasta 1917, los cuatro evangelistas en bulto, custodiaban el atrio.

La fachada está franqueada, a los lados, por dos edificios de similar estructura arquitectónica  interna y externa. El edificio del norte,  es sede del Arzobispo Metropolitano y el del sur,  albergó  por largos años, al prestigiado colegio San José de los Infantes.

El 10 de junio de 1781, el IV Arzobispo de Guatemala, Ilmo. Mons. Cayetano Francos y Monroy, fundó el Colegio San José de los Infantes con carácter de colegio catedralicio y fueron los Seises, la simiente de dicho plantel educativo. Se inició con doce alumnos seleccionados por la calidad de sus voces, para solemnizar las ceremonias principales de la Catedral.

Su primer Rector lo fue el Canónigo Ignacio Fernández Alvarez y alcanzó su época de oro durante el Rectorado del Presbítero Alberto Rubio y Piloña, quien cuidó del coro, de la moral y de la instrucción sólida. El colegio se distinguió por el rigor en los estudios y el cuidado de la persona, en sus valores y principios humanísticos. “Árbol que crece torcido, jamás sus ramas endereza”, era la forma común de exigir, desde la niñez, la manifestación de una conducta intachable. Y en cuanto a la instrucción: “El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”, con lo que se quería significar, la necesidad de prepararse académicamente para la vida.

El comportamiento humano, que es fruto de la educación hogareña, de la instrucción, de la cultura y del medio ambiente, es determinante en la convivencia y las buenas relaciones sociales.

En ese entonces, la conducta humana era una exigencia que imponía  la misma sociedad y distinguía a la persona. Se podía ser y tener de todo, pero si el comportamiento humano rompía las buenas costumbres y las exigencias sociales, se derrumbaba la calidad humana y perdía el aprecio y distinción en el grupo social. Y era, también,  lo primero que aparecía en las calificaciones de fin de curso. Conducta: mala, regular, buena y muy buena o excelente.

Si al presentar el certificado para cursar el grado superior, la conducta del estudiante estaba anotada en rojo, se corría el peligro de no ser aceptado.
Recibir una medalla por la forma de actuar en la vida escolar y social, fue una altísima distinción que con orgullo lució el alumno.

Fue durante el rectorado del presbítero Rubio y Piloña,  cuando para solemnizar el IV Centenario del Descubrimiento de América, se develó en el Colegio San José de los Infantes,  la primera estatua del Almirante Cristóbal Colón, traída ex  profeso de Italia. Y a los alumnos que se distinguieron por su educación y aprovechamiento en sus estudios, se les premió con una medalla conmemorativa.

Hela aquí: en el anverso, la medalla del óptimo mérito alcanzado en Moral e Instrucción, es un óvalo rodeado en la parte externa y hasta  la mitad, de sendos cuernos de la abundancia que terminan en la parte superior, en una argolla para colocar el listón que  la sostiene en el cuello. Mide 7 x 6 cm y tiene un grosor de 5 ml.

  En el anverso, tiene sendas columnas a los lados. Rodeada de rayos en forma de óvalo, está en el centro, una Santa con un copón que levanta en alto con su mano derecha y en la mano izquierda sostiene una cruz alta. A la izquierda de la medalla, está el estandarte con la Virgen de la Purísima Concepción, una esfera, la tiara papal y ornamentos religiosos, un libro abierto, una escuadra y una paleta de pintor. Símbolos de las ciencias, las artes y la religión.  Al lado derecho está sentada Minerva. Su mano derecha toca su pecho y en la izquierda sostiene una lanza. En la mitología romana, Minerva representa a las ciencias y las artes. La plataforma la sostiene una concha en la parte inferior.

  En la orla tiene esta inscripción en letras mayúsculas: “IN SOLEMNI PRAEMIORUM DISTRIBUTIONE COLLEGU SAEBATIS JOSEPHI INFANTIUM Sn. Ecc. METR. GUATIN. 1892”.

REVERSO
En el reverso está una dama al centro sobre una tarima que tiene en la parte baja el mapamundi. En el pecho luce el escudo de la ciudad de Santiago de Guatemala. Al lado izquierdo y en el fondo, se ve la fachada de la Santa Iglesia Catedral. Al pie el escudo del Colegio San José de los Infantes, con una rama de laurel y otra de olivo. A la derecha, está el monumento y efigie del Almirante Cristóbal Colón y la fecha 1880. La mano derecha la levanta en señal de triunfo, mientras que en la izquierda sostiene el mundo.  Al pie el sol de donde salen varios rayos en señal de un  nuevo amanecer.

En la orla tiene esta leyenda: “Medalla de Orden Superior Otorgada a la Reunión del Optimo Mérito alcanzado en Moral e Instrucción. 1781 + 1881.” (se refiere al 1er. Centenario de fundación de dicho Colegio)

Esta medalla fue un  altísimo premio y distinción para los alumnos que se hicieron merecedores y que fue la basa que distinguió a su hogar y profesión y la mejor herencia legada  a los suyos y a la sociedad. Este es un homenaje a quienes se formaron y se siguen formando en el prestigioso colegio San José de los Infantes.