La máquina califica


Raymond J. Wennier

¡BASTA, la violencia NO puede dominarnos! Es la época del año en la que el Mineduc tiene que cumplir con el «Acuerdo Gubernativo 421-2004 y el Acuerdo Ministerial 962-2004, que obligan a la aplicación de las pruebas de matemáticas y lectura a los graduandos para que puedan gestionar el tí­tulo de nivel medio… y tienen como principal objetivo, monitorear la calidad de la enseñanza al final del sistema educativo». Antes de pasar el examen estandarizado a los estudiantes, quienes no son estándar, ni hay dos iguales y no tuvieron maestros que hayan enseñado exactamente en la misma forma, los estudiantes tienen que llenar la «hoja de respuesta» que inicia indicando cómo se deben escribir las letras del alfabeto y cómo deben escribir los números correctamente. El formulario indica cuál es la manera correcta de llenar las casillas contra la incorrecta. Hay 50 preguntas que piden información personal de cada estudiante. Hay que escoger entre varias opciones la que corresponde a cada quién. Las respuestas de esta información y del examen en sí­ tienen que estar dentro de un «cí­rculo»; más parece un examen de motricidad fina. Si sale del cí­rculo la máquina no puede leer la respuesta. El primer aviso, en mayúscula, al iniciar el examen es «Si no marca el Código de Forma su evaluación será anulada». De nuevo, da un ejemplo de cómo debe llenar los cí­rculos donde el estudiante marcará su respuesta única. No da lugar al estudiante para enseñar el proceso que usó para llegar a su respuesta. Este proceso no es evaluar, es medir. En el siglo actual la evaluación para el aprendizaje es muy diferente de la medición de aprendizaje del siglo pasado. Hablemos de la «EQUIDAD PEDAGí“GICA», concepto basado en la premisa que todos los estudiantes puedan aprender. Hace más de 30 años que digo lo siguiente: Dada la oportunidad/ El tiempo necesario/ La dirección adecuada/ y la constancia de esa dirección/ todos los niños pueden aprender. Para lograr lo anterior, los maestros, de este siglo deberí­an implementar una variedad de técnicas y métodos de enseñanza para facilitar el buen rendimiento de todos los alumnos. También deberí­an utilizar una variedad de técnicas para evaluar qué y cómo aprenden los alumnos. Todo educador sabe que para evaluar correcta y justamente las evaluaciones tienen que ir de acuerdo a cómo dio la clase, qué dio, a quién está evaluando, edad y nivel de desarrollo de cada niño. Por qué y para qué está evaluando y dónde dio la clase. ¿Cuáles son los resultados que esperamos? Esperamos que los alumnos puedan asociar, demostrar, explicar, comunicar a otros y aplicar a situaciones nuevas para recrear el contenido a conocimientos nuevos. Cuando hablé antes de una medición de aprendizaje, hací­a referencia a las caracterí­sticas de, que el maestro utilizando ese examen, pretende recuperar datos e información por medio de respuestas únicas, para eso, para mantener metodologí­as del siglo pasado. Es en realidad un instrumento castigador que usan los maestros. En cambio, en la evaluación para el aprendizaje, queremos, juntamente con los alumnos, saber dónde se hizo bien y dónde no se hizo. Así­, maestro y alumnos hacen el reajuste necesario para aprender bien el contenido. Ese proceso ayuda al alumno a tener éxito. Aquí­ hay retroalimentación. A propósito, he hablado con muchos directores de escuelas y colegios y me dicen lo mismo «No hemos recibido los resultados del examen estandarizado del año pasado, 2009». ¿Cómo saben entonces dónde se hizo mal y en qué consistirí­an los reajustes para un mejor aprendizaje? El examen estandarizado es un ejemplo de uno sumativo, no formativo. En el siglo XXI, prefiero hablar de evaluaciones divergentes de respuestas abiertas, espacial, verbal, visual que demuestre una aplicación innovadora que necesita de creatividad y pensamiento crí­tico poniendo emociones en lo que se hace. ¡Ah!, pero eso no puede ser medido en un examen estandarizado con respuestas únicas, calificado por una máquina, ¿verdad? Si seguimos usando los exámenes de aprendizaje estamos negando las metodologí­as que se usan ahora, se anulan los estilos de aprendizaje, las inteligencias múltiples, la enseñanza multisensorial, la inteligencia emocional y otros aspectos ya mencionados aquí­. Este proceso no favorece el que «La máquina califica». El proceso divergente no puede ser medir a los alumnos en masa. Nadie ha demostrado cómo se puede hacer con tantos alumnos, NO estandarizados, divergentes. Los maestros tienen que «Enseñar para el examen» y no poner en riesgo el OBJETIVO PRINCIPAL del mismo, «Monitorear la calidad de la enseñanza al final del sistema educativo» y que no salga negativa, indicando que el maestro no ha hecho un buen trabajo y no merece un aumento salarial o una promoción. El proceso educativo es para aprender de los errores no para ser castigados por ellos. El proceso es importante. !NO dependamos de una máquina!