La lucha también se da por Internet


Objetos. Muestra de unos ladrillos que fueron utilizados como proyectiles, y que impactaron en los manifestantes, haciendo sangrar a más de uno. (AFP / La Hora)

Escandalizados por la represión desatada el miércoles, algunos birmanos en el paí­s o en el extranjero utilizan internet para expresar su ira, llegando a calificar incluso a los generales en el poder de «enemigos del pueblo».


Los blogs que informaron de las primeras manifestaciones masivas contra la junta militar, lideradas por pací­ficos monjes budistas, estaban impregnados del ambiente de euforia reinante.

Tras la esperanza llegaron el pesimismo y la exasperación al ver como los monjes budistas, inmensamente respetados en su paí­s, eran golpeados o detenidos por las fuerzas del orden.

Pese a las restricciones en materia de comunicaciones y de internet, algunos birmanos lograron mandar mensajes al exterior.

«Lloro de rabia. Estoy furiosa contra estos militares de mierda», escribió una residente de Rangún, la principal ciudad de Birmania, en Mizzima News, una página de oposición cuya sede está en India.

En su mensaje también exigí­a que el jefe de la junta, el generalí­simo Than Shwe y sus allegados «abandonen el paí­s».

Otro ’bloguero’ calificó al ejército de «enemigo del pueblo» en una bitácora localizada también fuera del paí­s.

«Es un asesino brutal y debe ser suprimido», redactó.

Muchos daban detalles de la represión, conscientes de la dificultad de acceder a Birmania para los medios de comunicación extranjeros.

Así­, un internauta hací­a en la página internet de la BBC la siguiente constatación: «Hay mucha gente en las urgencias del hospital y hay gente aquí­ que se está muriendo».

En la página Mandalay Gazette, establecida en California, algunos birmanos expresan su cólera contra China, aliada tradicional de Rangún.

«Nuestros soldados reciben armas de China. ¿Por qué China sigue ayudando a nuestro gobierno militar?», preguntaba un mensaje escrito en birmano.

Otro enví­o urgí­a a boicotear los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n en 2008.

La desesperanza se adivinaba también en otros mensajes. «Â¿Qué podemos hacer para luchar contra nuestro ejército?, preguntaba un internauta de Rangún. «Estamos desarmados esta vez, como lo estábamos en 1988», cuando los militares birmanos aplastaron por la fuerza un primer levantamiento popular.

Otro ’bloguero’ birmano resumí­a un sentimiento compartido por muchos en Rangún: «Hemos sido abandonados por Naciones Unidas y por la comunidad internacional».

El Consejo de Seguridad de la ONU no logró ponerse de acuerdo sobre una declaración oficial sobre Birmania. China y Rusia, aliadas del paí­s asiático, reiteraron su posición según la cual los temas de derechos humanos no tienen nada que ver con las amenazas a la paz y a la seguridad.